En unos días llegará agosto, y tendré medio vacaciones: trozos para trabajar, y trozos para desconectar. Así que, estaré un mesecito incubando historias para la vuelta al blog en septiembre. Bueno, si veo que tengo un hueco, lo que haré será reflejar como hago algún mail de esos xorras que llamo yo, o colgar algún vídeo, alguna canción, o proponer la recomendación de alguna película ;-) Pero en principio, el mes lo voy a utilizar para desestresarme… Vale, si sigo currando en agosto, estrés va a haber, jejeje. La verdad, esperemos que no, si no, vendré corriendo corriendo a contarlo contarlo en el blog. Qué va, puedo estar agradecida por trabajar, y además el mes de agosto va a ser más tranquilito, así que, no hay razón para preocuparse. De hecho, ahora sí que me voy a poner con el tema estrella aquí en el blog. Podremos hablar de esto, de lo otro, opinar, y en mi caso, dar leña al mono, y desparramar el cerebro. Para quien escribe, como escribo yo, nunca sabes lo que pueden llegar a pensar de ti. Precisamente, espero que penséis de mí que estoy quemadísima de la vida. Es que me agarro a ella como a un clavo ardiendo ;-) El tema en cuestión es el estrés, la ansiedad, el agobiarse, el contracturarse… Lo que hace el psicólogo (yo no, por supuesto), es explicar lo que es la ansiedad, y va y te cuenta la historia a continuación: hay un nivel de ansiedad aceptable, incluso recomendable, porque te activa y te mantiene alerta, para reaccionar en la vida, responder adaptativamente según las exigencias del entorno. Luego puede llegar un punto en el que los requerimientos sobrepasan los recursos, vamos, que no posees las herramientas necesarias o suficientes, y entonces hay un desajuste, un desequilibrio, y para salir de ahí, lo haces pero desadaptativamente. Pues lo que va siendo el día a día, a mí me parece que ninguno de nosotros vamos diferenciando lo que es la ansiedad justa y necesaria. Es decir, que no “caemos” en darnos cuenta de esa ansiedad aceptable. Es más, vivimos, y mientras, decimos que estamos estresados. También es verdad que habrá quien no se estrese, pero esa persona es porque lo que hace es estresar a los demás, así es como se quita el estrés. Efectivamente, primero hay que sentirse responsable de los propios actos para poder experimentar estrés. Digamos, entonces, que la ansiedad convive con nosotros mismos, pues ya sea la recomendable o la no recomendable, está ahí. Lo que ocurre es que la recomendable no la percibimos. Por tanto, como psicóloga, nombrar ese nivel de activación beneficioso es poco práctico. Cuando respondemos satisfactoriamente a las cosas que nos pasan, pues no hay más vueltas que darle. Bueno, sí, para ver que “podemos” ;-) Pero, de hecho, en general, vivimos la vida como podemos, y así un día tras otro. Sin embargo, nos puede pasar dos cosas: una, que vivamos como percibiendo que nos acompaña una sensación de nerviosismo, de malestar, de estrés, de ansiedad…, y otra, que tenga lugar algún acontecimiento. Si es este segundo caso, el de que va y pasa algo, podríamos decir que ese algo es en sí mismo estresante, pero siempre será nuestra manera de responder lo que incline la balanza. Hay incluso un listado de acontecimientos potencialmente estresantes, que el ser humano ya lo ha inventado todo, je. Son sucesos que a cualquiera de nosotros nos desestabilizaría en un momento dado. Pero volvemos a cómo reaccionamos para no hacer de ese suceso un sin vivir. Fundamentalmente, primero habría que entender que las cosas nos pasan a los vivos, por muy desagradables que sean, pues también ocurren experiencias agradables. Ni vas a estancarte en lo desagradable, ni en lo agradable. Exacto, ni en lo agradable. Sí, ser positivo y todas esas cosas vienen bien, hay que ser positivo. Pero no creer, y menos aún, esperar, que sólo nos va a pasar lo agradable, ni vivir preguntándose cuando algo no lo es “por qué a mi?”, en fin, quien se haga esa pregunta, le tendría que aparecer una voz que le contestara: “porque estás vivo, no te jode”, porque es a los vivos a los que nos pasan cosas… Nadie quiere pasarlo mal, ni que le pasen cosas malas, ni estar en situaciones comprometidas, ni vivir lo malo de la vida, o que la vida no le sonría. Pero hay que contar con ello. Sería una debilidad pensar en que mejor sería no haber nacido, o no seguir con la vida. Se llama cobardía, y se llama depresión: verlo todo muy muy oscuro. La ansiedad está muy relacionada con la depresión, precisamente porque de no saber cómo obrar, pasas a no querer obrar. Claro, a ver, quién no iba querer que las cosas le vayan bien, y verse a uno mismo estando bien, reaccionando bien, y ser más o menos feliz. Pues de eso se trata. Y ahora es cuando digo que, nadie dijo que era fácil. Ya, pero puede serlo y no a la vez. Me explico. Ya sabemos que las cosas nos pasan a los vivos, y que serán más y menos deseables. Ahora añadirle que la vida es compleja, tanto lo deseable como lo no deseable, todo va ligado a una serie de factores. Con esas dos premisas, que la vida sea fácil o difícil, es un pensamiento parecido a la actitud de ser positivo o negativo. Incluso dices “si fuera fácil, sería positivo”, o “soy positivo, por eso lo veo fácil”. Pero hay cosas a las que no queremos llamarlas fáciles, y cosas que vivimos que no toca ser positivo. Y nos permitimos el lujo de vivirlo mal, olvidándonos de que la vida son dos días. Bueno, puede ser, pero ya estamos con las matemáticas (ves? psicología y mates están más cerca la una de la otra de lo que os imagináis), es decir, que si son dos días, lo que es un delito es pasarse uno y medio viviendo algo mal porque es lo que toca. Si nos ponemos así, habría que llamar a las cosas por su nombre y empezar a sacar a la luz lo que pesa lo malo. Lo malo es como muy malo. Se entiende que lo malo existe, pero no puede uno “rebañarse” y vivir en ese estado, al fin y al cabo, o seremos perdonados, o seremos compensados (lo malo es terrenal, y lo bueno es lo que nos espera, o hay alguna razón por la que ahora estamos mal, seguro…). Pues sin ánimo de chafar el cuento, o nos perdonamos a nosotros mismos, o hacemos nosotros mismos por compensar lo que vivimos. No digo yo que las creencias y las perspectivas sobre lo malo que nos pasa no puedan circunscribirse a una realidad de fe, pues cumple su función. Sólo esperaría que, quien tuviera fe, no sufriera. Pero es que son humanos igual. Así que, dejando a un lado, lo malo, o lo bueno, de creer o no creer, o buscar razones y explicaciones en otra galaxia, vamos a centrarnos en ésta, que la otra odisea no la compartimos todos, ésta donde posamos nuestros pies día a día, sí. Y es en el devenir de los días cuando experimentamos toda una gama de emociones. Prácticamente, la actitud lo es todo. Para ayudarnos a no sufrir ese estrés, hay que situarse estratégicamente. Y puede ser ver la vida de forma positiva. Lo que pasa es que eso es más fácil de decir que de hacer. O comentar “esto también pasará”. O que venga alguien y te diga “no te quejes”. O que la vida no hay que tomársela así (de mal). O “anímate”. Incluso está el que te quiere hacer creer que eres una paranoica para que bajes la guardia… Todo es estrategia, saber actuar en cada momento, a todo lo que nos pasa en la vida. Vamos, lo voy a repetir: “saber actuar en cada momento, a todo lo que nos pasa en la vida”, no me digáis que ya sólo eso es estresante en sí. Puff. Sólo de pensarlo, se te mete una ansiedad por el cuerpo, que te contracturas la espalda y la mente… Pues es que es así, no hay truco. A ver si las malas decisiones, son para celebrarlas, enga, claro que sí, y cuando reaccionas mal, y cuando no acabas de salir de un cogollo va y te metes en otro lío… Todo es estrés! Así que, o uno es imbécil, o todos los demás son gilipollas. Uno intenta hacerlo bien, y ale. Pues con intentarlo no es suficiente. Ala, más presión. No hay escapatoria. La ansiedad es la sombra que te sigue para acecharte. Es un duendecillo xungo que te amarga la existencia. Vaya plan… Pues no es plan, está claro, no? Habrá que (re)plantearse otra forma de estar en el mundo. A modo de comportamientos saludables, tiene que ver con llevar una alimentación equilibrada, realizar ejercicio físico, tener momentos de relax y ocio, y que la ocupación de uno, ya sea estudiar y /o trabajar, entre en consonancia en cuanto a distribución de la vida de uno junto con el resto de áreas que conforman el todo. Sí, fácile i divertente. Si sólo para relajarte, eso que te tumbas, y pasa una moto que retumba todo el barrio! O el ocio, para quedar con la gente querida, al final siempre pasa algo. En el trabajo ya ni os cuento. Y para llevar una alimentación saludable, qué, voy a tener que cocinar? si se me sale tó el arróz ahí hirviendo de la olla! Y ejercicio físico? pa cansarme? ja ja. Si me pillo una bici, qué, arriesgo mi vida por las calles para caer muerta como una mosca? Todo puede ser estrés! Otra es lo de la serotonina, el cerebro haciendo de las suyas. Aprovecho para proponer que en los envases de las cosas, pongan si lleva y cuánta serotonina hay en la composición, y así ya me voy regulando yo. Es lo mismo que ir a la farmacia, pero la felicidad ya está en el supermercado, y no me refiero a la bolsa de patatas fritas… O sí, jeje. El chocolate, sí, es un aliado, pero de la barriga, no te jode. Qué va. Todo es en su justa medida. Ni siquiera andar todo el día relajado es bueno: te atontas. Total. Me acercaría a decir que la ansiedad, los nervios, el estrés, se parece a una forma de estar en el mundo. Es cierto que habrá ocasiones en las que podamos distinguir un antes y un después de alguna experiencia, pero aún así, la idea no es que la vida sea ir tirando. Tirar de qué? Para que el globo suba, hay que soltar lastre.Conclusiones
Espacio para compartir las teorías psicológicas que llevamos dentro...
Estrés
En unos días llegará agosto, y tendré medio vacaciones: trozos para trabajar, y trozos para desconectar. Así que, estaré un mesecito incubando historias para la vuelta al blog en septiembre. Bueno, si veo que tengo un hueco, lo que haré será reflejar como hago algún mail de esos xorras que llamo yo, o colgar algún vídeo, alguna canción, o proponer la recomendación de alguna película ;-) Pero en principio, el mes lo voy a utilizar para desestresarme… Vale, si sigo currando en agosto, estrés va a haber, jejeje. La verdad, esperemos que no, si no, vendré corriendo corriendo a contarlo contarlo en el blog. Qué va, puedo estar agradecida por trabajar, y además el mes de agosto va a ser más tranquilito, así que, no hay razón para preocuparse. De hecho, ahora sí que me voy a poner con el tema estrella aquí en el blog. Podremos hablar de esto, de lo otro, opinar, y en mi caso, dar leña al mono, y desparramar el cerebro. Para quien escribe, como escribo yo, nunca sabes lo que pueden llegar a pensar de ti. Precisamente, espero que penséis de mí que estoy quemadísima de la vida. Es que me agarro a ella como a un clavo ardiendo ;-) El tema en cuestión es el estrés, la ansiedad, el agobiarse, el contracturarse… Lo que hace el psicólogo (yo no, por supuesto), es explicar lo que es la ansiedad, y va y te cuenta la historia a continuación: hay un nivel de ansiedad aceptable, incluso recomendable, porque te activa y te mantiene alerta, para reaccionar en la vida, responder adaptativamente según las exigencias del entorno. Luego puede llegar un punto en el que los requerimientos sobrepasan los recursos, vamos, que no posees las herramientas necesarias o suficientes, y entonces hay un desajuste, un desequilibrio, y para salir de ahí, lo haces pero desadaptativamente. Pues lo que va siendo el día a día, a mí me parece que ninguno de nosotros vamos diferenciando lo que es la ansiedad justa y necesaria. Es decir, que no “caemos” en darnos cuenta de esa ansiedad aceptable. Es más, vivimos, y mientras, decimos que estamos estresados. También es verdad que habrá quien no se estrese, pero esa persona es porque lo que hace es estresar a los demás, así es como se quita el estrés. Efectivamente, primero hay que sentirse responsable de los propios actos para poder experimentar estrés. Digamos, entonces, que la ansiedad convive con nosotros mismos, pues ya sea la recomendable o la no recomendable, está ahí. Lo que ocurre es que la recomendable no la percibimos. Por tanto, como psicóloga, nombrar ese nivel de activación beneficioso es poco práctico. Cuando respondemos satisfactoriamente a las cosas que nos pasan, pues no hay más vueltas que darle. Bueno, sí, para ver que “podemos” ;-) Pero, de hecho, en general, vivimos la vida como podemos, y así un día tras otro. Sin embargo, nos puede pasar dos cosas: una, que vivamos como percibiendo que nos acompaña una sensación de nerviosismo, de malestar, de estrés, de ansiedad…, y otra, que tenga lugar algún acontecimiento. Si es este segundo caso, el de que va y pasa algo, podríamos decir que ese algo es en sí mismo estresante, pero siempre será nuestra manera de responder lo que incline la balanza. Hay incluso un listado de acontecimientos potencialmente estresantes, que el ser humano ya lo ha inventado todo, je. Son sucesos que a cualquiera de nosotros nos desestabilizaría en un momento dado. Pero volvemos a cómo reaccionamos para no hacer de ese suceso un sin vivir. Fundamentalmente, primero habría que entender que las cosas nos pasan a los vivos, por muy desagradables que sean, pues también ocurren experiencias agradables. Ni vas a estancarte en lo desagradable, ni en lo agradable. Exacto, ni en lo agradable. Sí, ser positivo y todas esas cosas vienen bien, hay que ser positivo. Pero no creer, y menos aún, esperar, que sólo nos va a pasar lo agradable, ni vivir preguntándose cuando algo no lo es “por qué a mi?”, en fin, quien se haga esa pregunta, le tendría que aparecer una voz que le contestara: “porque estás vivo, no te jode”, porque es a los vivos a los que nos pasan cosas… Nadie quiere pasarlo mal, ni que le pasen cosas malas, ni estar en situaciones comprometidas, ni vivir lo malo de la vida, o que la vida no le sonría. Pero hay que contar con ello. Sería una debilidad pensar en que mejor sería no haber nacido, o no seguir con la vida. Se llama cobardía, y se llama depresión: verlo todo muy muy oscuro. La ansiedad está muy relacionada con la depresión, precisamente porque de no saber cómo obrar, pasas a no querer obrar. Claro, a ver, quién no iba querer que las cosas le vayan bien, y verse a uno mismo estando bien, reaccionando bien, y ser más o menos feliz. Pues de eso se trata. Y ahora es cuando digo que, nadie dijo que era fácil. Ya, pero puede serlo y no a la vez. Me explico. Ya sabemos que las cosas nos pasan a los vivos, y que serán más y menos deseables. Ahora añadirle que la vida es compleja, tanto lo deseable como lo no deseable, todo va ligado a una serie de factores. Con esas dos premisas, que la vida sea fácil o difícil, es un pensamiento parecido a la actitud de ser positivo o negativo. Incluso dices “si fuera fácil, sería positivo”, o “soy positivo, por eso lo veo fácil”. Pero hay cosas a las que no queremos llamarlas fáciles, y cosas que vivimos que no toca ser positivo. Y nos permitimos el lujo de vivirlo mal, olvidándonos de que la vida son dos días. Bueno, puede ser, pero ya estamos con las matemáticas (ves? psicología y mates están más cerca la una de la otra de lo que os imagináis), es decir, que si son dos días, lo que es un delito es pasarse uno y medio viviendo algo mal porque es lo que toca. Si nos ponemos así, habría que llamar a las cosas por su nombre y empezar a sacar a la luz lo que pesa lo malo. Lo malo es como muy malo. Se entiende que lo malo existe, pero no puede uno “rebañarse” y vivir en ese estado, al fin y al cabo, o seremos perdonados, o seremos compensados (lo malo es terrenal, y lo bueno es lo que nos espera, o hay alguna razón por la que ahora estamos mal, seguro…). Pues sin ánimo de chafar el cuento, o nos perdonamos a nosotros mismos, o hacemos nosotros mismos por compensar lo que vivimos. No digo yo que las creencias y las perspectivas sobre lo malo que nos pasa no puedan circunscribirse a una realidad de fe, pues cumple su función. Sólo esperaría que, quien tuviera fe, no sufriera. Pero es que son humanos igual. Así que, dejando a un lado, lo malo, o lo bueno, de creer o no creer, o buscar razones y explicaciones en otra galaxia, vamos a centrarnos en ésta, que la otra odisea no la compartimos todos, ésta donde posamos nuestros pies día a día, sí. Y es en el devenir de los días cuando experimentamos toda una gama de emociones. Prácticamente, la actitud lo es todo. Para ayudarnos a no sufrir ese estrés, hay que situarse estratégicamente. Y puede ser ver la vida de forma positiva. Lo que pasa es que eso es más fácil de decir que de hacer. O comentar “esto también pasará”. O que venga alguien y te diga “no te quejes”. O que la vida no hay que tomársela así (de mal). O “anímate”. Incluso está el que te quiere hacer creer que eres una paranoica para que bajes la guardia… Todo es estrategia, saber actuar en cada momento, a todo lo que nos pasa en la vida. Vamos, lo voy a repetir: “saber actuar en cada momento, a todo lo que nos pasa en la vida”, no me digáis que ya sólo eso es estresante en sí. Puff. Sólo de pensarlo, se te mete una ansiedad por el cuerpo, que te contracturas la espalda y la mente… Pues es que es así, no hay truco. A ver si las malas decisiones, son para celebrarlas, enga, claro que sí, y cuando reaccionas mal, y cuando no acabas de salir de un cogollo va y te metes en otro lío… Todo es estrés! Así que, o uno es imbécil, o todos los demás son gilipollas. Uno intenta hacerlo bien, y ale. Pues con intentarlo no es suficiente. Ala, más presión. No hay escapatoria. La ansiedad es la sombra que te sigue para acecharte. Es un duendecillo xungo que te amarga la existencia. Vaya plan… Pues no es plan, está claro, no? Habrá que (re)plantearse otra forma de estar en el mundo. A modo de comportamientos saludables, tiene que ver con llevar una alimentación equilibrada, realizar ejercicio físico, tener momentos de relax y ocio, y que la ocupación de uno, ya sea estudiar y /o trabajar, entre en consonancia en cuanto a distribución de la vida de uno junto con el resto de áreas que conforman el todo. Sí, fácile i divertente. Si sólo para relajarte, eso que te tumbas, y pasa una moto que retumba todo el barrio! O el ocio, para quedar con la gente querida, al final siempre pasa algo. En el trabajo ya ni os cuento. Y para llevar una alimentación saludable, qué, voy a tener que cocinar? si se me sale tó el arróz ahí hirviendo de la olla! Y ejercicio físico? pa cansarme? ja ja. Si me pillo una bici, qué, arriesgo mi vida por las calles para caer muerta como una mosca? Todo puede ser estrés! Otra es lo de la serotonina, el cerebro haciendo de las suyas. Aprovecho para proponer que en los envases de las cosas, pongan si lleva y cuánta serotonina hay en la composición, y así ya me voy regulando yo. Es lo mismo que ir a la farmacia, pero la felicidad ya está en el supermercado, y no me refiero a la bolsa de patatas fritas… O sí, jeje. El chocolate, sí, es un aliado, pero de la barriga, no te jode. Qué va. Todo es en su justa medida. Ni siquiera andar todo el día relajado es bueno: te atontas. Total. Me acercaría a decir que la ansiedad, los nervios, el estrés, se parece a una forma de estar en el mundo. Es cierto que habrá ocasiones en las que podamos distinguir un antes y un después de alguna experiencia, pero aún así, la idea no es que la vida sea ir tirando. Tirar de qué? Para que el globo suba, hay que soltar lastre.Cómo explicar el nacimiento de un niño en el siglo XXI
SEAMOS MODERNOS!
Un bonito día, un hijo le pregunta a su padre:
- Papá, cómo nací yo?
- Muy bien hijo, algún día debíamos hablar de esto y te voy a explicar lo que debes saber: Un día, Papá y Mamá se conectaron a Facebook. Papá le mandó a Mamá un e-mail para verse en un cybercafé. Descubrieron que tenían muchas cosas en común y se entendían muy bien. Papá y Mamá decidieron, entonces, compartir sus archivos. Se metieron, disimuladamente, en el W.C. y Papá introdujo su Pendrive en el puerto USB de Mamá. Cuando empezaron a descargarse los archivos, se dieron cuenta de que no tenían Firewall. Era ya muy tarde para cancelar la descarga e imposible de borrar los archivos. Así es que, a los nueve meses...... ......... ......... apareció un VIRUS.
A pesar de todo y sin embargo
La siguiente historia es más fácil de escribir que de leer. Está contada de una manera muy explícita, y eso no siempre es de agradecer. Pero me atrevo a decir, que en algún momento de nuestras vidas, todos hemos dicho las cosas como nos salía del alma... Comienza así...: “Mandar a la mierda” es una expresión bastante ilustrativa. Incluso se le podría decir a alguien que una vez en ella, en la mierda, ni siquiera las moscas se posarían, es decir, decirle a alguien que no tiene nada aprovechable, que no es provechoso en el planeta. Sería subjetivo, claro, porque para alguien serás una pérdida de tiempo, pero para otra persona serás el destino. Pero desde el punto de vista del que manda a tomar viento, que a éste uno le parezca un moco y que a otro le parezca el no va más, es que, ese otro alguien al que le parece el mundo, no tiene ningún criterio, nada de credibilidad, o tiene la percepción alterada, o es que no sabe que el anterior alguien es una mierda porque sencillamente esa mierda de persona no ha mostrado su lado oscuro, y así, cualquiera, vamos, para cualquiera puedes ser el mundo. Enseña tu mierda, y a ver quién permanece a tu lado. Sí, los que no tienen olfato, ni vista, ni tacto, ni gusto, ni oído. Puag. También es verdad que mandar a la mierda a lo que ya era una mierda, tampoco tiene mucho mérito. En ocasiones, es que no sabías que la persona en concreto lo era, seguramente porque eso es algo que se va averiguando: uno no va enseñando sus cosicas ná más llegar. Y otras veces, es que no lo querías ver, no podías verlo, porque te entretuviste valorando lo positivo, y no hiciste un justo balance de las cosas… O porque en un momento dado pesa más lo xaxi que lo xungo. Pues básicamente, todo tiene que ver con el aprendizaje. Uno va haciendo equilibrios entre lo positivo y lo negativo de las personas. Luego ya, quizás viste que te iba mejor quedándote con lo positivo y obviando lo negativo, o quizás viste que te iba mejor averiguando cuán negativo estabas dispuesto a soportar y entonces, inevitablemente, descartar y seguir buscando lo positivo, en otra persona, y vuelta a empezar. Vale, sí, me parezco a la segunda descripción. Es que, a mi, siempre me resultó cuestionable el ir obviando las cacotas de la gente. A ver, yo trato de enseñar mi lado bonico, qué hace la gente despreocupándose por no tener un poco de miramiento? O es que hay personas acostumbradas a ir pensando que los demás estamos para ir mirando para otro lado? Claro, como suele ser esa la conclusión, o el comienzo de la convivencia, o más aún, la civilización, el mirar para otro lado (porque si no, ya nos hubiéramos mandado todos a la mierda) pues es casi un hecho que la vida sea eso. Por tanto, el mal acostumbrado es el que se cree que cada uno es responsable de su caquita, de su metedura de patita, y que aprenderá y no lo hará más, que si vas tú a decirle que se ha cagao fuera del tiesto, no se lo va a tomar a mal, incluso pensará qué suerte tuvo al encontrarte que estás ahí para decirle que meter la pata la metemos todos, pero que se puede sacar y no volverla a meter… Sísísí. También puede ser que el que apuntó fuera del orinal, se vio sintiéndose mu mal no porque todos cometemos errores, sino porque su error fue castigado y no comprendido, por lo que acaba meándose fuera del orinal ya sólo por joder, y creer que esa conducta sí que será comprendida, por quienes miran para otro lado, por lo que, al final, ni siquiera hace falta mear dentro del orinal… Y entonces llego yo para decir: pero es que no quieres hacer las cosas bien? no quieres hacer pipí donde toca? y sin salpicar y eso (mejorar la técnica, yo te enseño, jejeje), y resulta que la respuesta está en cómo le funciona a uno, y es que, si te va bien si los demás te comprenden, para qué habría que hacer canasta? Hacer las cosas bien, qué quiere decir? Precisamente, si yo no me diera cuenta (mirara para otro lado) cuando algo no se hace bien, no habría cosa mal hecha que subsanar, al fin y al cabo, es mía la percepción, por seguir con la metáfora, “dentro” y “fuera” del orinal, pues puede llegar alguien y decir: “estará fuera del orinal, pero está dentro del ratio razonable”… Es como lo de una mierda pinchada en un palo: habrá quien lo llame “mierda pinchada en un palo”, y habrá quien lo llame arte. Pues sí: a pesar de que eres una mierda pinchada en un palo, sin embargo, eres arte. Así se podrá entender que ya no es que una persona no te valore y otra persona sí te valore, sino que una misma persona te valorará y no te valorará. Sería lo suyo, pues todos tenemos nuestras virtudes y nuestros defectos. Lo que pasa, es que, lo que suele ocurrir, es esa balanza: si te valora más de lo que no te valora, se instalará a tu lado; si no valorarte pesa más que lo que valoraría de ti, pues se pira. En principio no todo vale, desde mi punto de vista, lo cual ya me lleva a sesgar esta historia. Si pensara que todo vale, prácticamente me pasaría la vida mirando para la luna, y creyéndome que la vida es eso: el resplandor de la luna llena. Total, es una forma como cualquier otra de engañarse. El quedarse con lo guay y rechazar lo feo, también es desvirtuar… Habíamos quedado en que todos tenemos virtudes y defectos. No querría parecer yo que, en todo caso, me permito la licencia de rechazar lo feo por lo bella que me creo. Ni voy a decir “puff, con los defectos que yo tengo”, y que ni yo misma me lo crea. Eso se llama arrogancia, presunción, prepotencia, puff, feo feo. Quizás, cuanto más me veo que prescindiría de lo feo, menos detestable me encuentro a mi misma: mi voluntad de hacer de la vida un lugar más deseable, es por querer ser mejor persona cada vez, y tratar de no ir enseñando mi lado tenebroso. Esa buena voluntad, me aleja de creerme ser dios, que todo lo puede y los demás pecan en sus faltas (de gusto, de miramiento, de respeto, de educación, de saber estar, de felicidad…), pero me acerco peligrosamente a la rebeldía. No se puede estar detrás de cada ser humano y su cacota, diciéndole que aprenda y que se motive en hacer lo que hacen los gatos o los perros después de… Acabarán por echarte en cara que es una misma la que tiene que ir con la bolsita y recoger, si me molesta, lo que se supone que les sobra, o habrá quien te diga que caga flores. Normalmente pasa que ellos solos se van, se marchan o te echan, y se llama incompatibilidad de caracteres, o no encajar. Y piensas, “es que hasta aquí llegué, no me han valorado, y debe ser que me espera algo mejor”. Presumiblemente sí, pues si no han llegado a captar la idea, mejor es no estar ahí explicándote… Ves? si hubieras mirado para otro lado, no se te quedaría cara de circunstancia. Y constantemente hay que estar aplicando la sabiduría popular: “ver, oír, y callar”. Qué lástima, ups, perdón, me salió la rebelde pero ya en plan triste. Un planteamiento que hace de la vida una guerra, llevándote un disgusto por la derrota en la batalla. No voy a ganar la guerra (en el trabajo, en la familia, en la pareja, en la ventanilla, con los vecinos…) porque no sé convencer de mi valía. Seré siempre un espantapájaros… No queremos eso, verdad? no puede acabar la historia así. Tampoco está mal, todo el campo para mí, y un epitafio que diga “es que no me hacéis caso, no todo el campo es orégano”. Bueno, teniendo en cuenta que lo que se quiso siempre es hacer las cosas bien, pues no va una a complicarse la vida que ya es compleja ;-) Si una tiene un especial morbo por ver el grano en lugar de la peca, el morbo del otro puede consistir en meterte el dedo en el ojo, así que, una puede saber cuál es su especialidad, pero nunca puedes saber cuál es la especialidad del otro. Ya sólo por eso, conviene recapitular. Partimos de lo siguiente: Si la cabra tira al monte, una va a seguir con la inspiración de ver lo que no hay que ver, u oír lo que no hay que oír, o decir lo que hay que callar. En lo más crudo de las entrañas uno sabe, jeje, que casi no va a ser posible subirse al carro del camino de la nada, porque no es así cómo se sabe que no todo vale. No querría confundir una mierda pinchada en un palo con el arte. Ahora bien, y a dónde queremos llegar: al a pesar de todo y sin embargo. Y es entonces cuando la rebeldía da paso al conocimiento. Y no es confundir conocimiento con conformismo, sumisión, ni creer que mirar para otro lado es sabiduría. Personalmente, la rebeldía me ha hecho equivocarme, pero no en llamar las cosas como no son. Eso es lo que una se lleva, y lo que haces es conocer a modo de información que obtienes de los demás. Son simples datos, y ya no te paras a averiguar si es que es una mierda pinchada en un palo o arte, seleccionando según sople el viento, sino que son las dos cosas, o las tres: por separado, por llamar a las cosas por su nombre, y, juntas, porque es el todo lo que coges o dejas. En matemáticas, uno más uno son dos, y nadie dice nada. Pues aquí lo mismo: uno más uno son tres.
Tuve una riña de enamorados con el mundo
Lo prometido es deuda. En anteriores entradas del blog, dejaba entrever y hacía mención a lo que se me ha ido desvelando a lo largo del tiempo: la diferencia entre lo complejo y lo complicado. No sé si existirá técnicamente esa diferencia, o es una percepción que yo tengo y es una cuestión de matiz. Me lo voy a inventar, y es por darle un nombre a las cosas: y a las cosas diferentes, les asignamos conceptos distintos. Pues por darle un nombre, llamaré complejo a A y complicado a B (más adelante, C será simple y D sencillo). La psicología en realidad es pura matemática: la X es la incógnita, es decir, cuando llegas a la conclusión de que sólo sabes que no sabes nada. Todos somos matemáticos. Cuando establezco esa diferencia, es que complejo sería fundamentalmente la vida: lo de “son muchos los factores” explicativos de las cosas. Y complicado, sería hacer de lo complejo algo complicado… Que la vida sea compleja no es una opción, es realidad, está ahí y es así. Que compliquemos las cosas, es una opción, seguramente la opción equivocada. Para empezar, no vale la pena, pues ya es complejo todo lo que nos pasa como para añadirle sustancia… Precisamente, que seamos complejos incluye la opción de complicarnos. Pero como existe la posibilidad contraria a lo complicado, que es hacer que las cosas sean más sencillas, pues siempre será ésta la recomendación: hacer sencillas las cosas. Que no es simplificar: en el momento que simplificas, es como negar que el ser humano es complejo, es no entender que son muchos los factores. Vale, sí, da la impresión de estar dándole vueltas a lo mismo. De que da igual cómo lo llamemos. Es cierto, da igual, con captar el matiz es suficiente. Ésa es la idea: detectar la diferencia entre cómo funcionamos y qué hacemos con ese funcionamiento. Complejo sería la situación o el hecho en sí, y complicado sería la actitud que se toma ante lo que nos pasa. Sin embargo, hay ocasiones en que, por tratar de simplificar, se pierden detalles, no se tiene en cuenta todos los factores, y se acaba siendo injusto a la hora de comprender la situación o el hecho. Queriendo, legítimamente, hacer sencillas las cosas, se acaba simplificando… No sé si me explico. Y lo suyo es posicionarse en la sencillez, para no complicar las cosas ;-) Personalmente, hasta que he llegado a esa conclusión, me ha costado más de un desencanto. Confundí A y B, complejo y complicado. Y ahora sé que entender tiene que ver con A y D, complejo y sencillo (vs complicado y simple). Total, que la vida es compleja, y de ahí hacer de la vida una experiencia sencilla. Ni te complicas, ni simplificas en el sentido que he comentado antes. Y es entonces cuando se me puede ocurrir pensar que complejo y sencillo son los polos extremos de un continuo. Aunque, no sé, sí puede ser, sí. Lo que pasa es que, lo que parece sencillo, va y no lo es, y resulta que lo complejo es más sencillo de entender. A estas alturas de la disertación, voy a poner un ejemplo: los hombres y las mujeres… Dónde dice que las mujeres son más complicadas que los hombres? ah, claro, se nos llamó complicadas, no complejas, jejeje. Bueno, y es que los hombres no son complicados? o complejos ;-) Para dar en el clavo, complejos somos todos. Ahora bien, y complicados? pues será cuestión de según la persona, verdad? Pero, en fin, según la experiencia popular, la mujer es más compleja que el hombre. Pues, como mujer, a mi me parece que complejos son los hombres. Vamos a ver, no por rebote que me cojo, sino porque me veo a mi misma y digo: con lo fácil que es de entenderme! También es verdad que me crié entre hombres, y jugué con cochecitos y mi madre no usaba maquillaje porque estaba más guapa al natural… Pues así, poco femenina iba a salir yo. Pero bueno, soy XY, (XX el hombre, los genes hablan por sí solos). Quizás piense que el hombre es complicado, o se complica, porque en una relación (de cualquier índole) con una mujer (que teóricamente es la compleja pero es más sencilla que un lápiz), va y no nos entiende… Y es cuando pienso yo: si no me entiendes, es que el difícil de entender eres tú! O no? jeje. Venga, va, por ejemplo, en el amor (lo siguiente es hablar de lo enamorada del amor que lo explica todo… entrada de blog pendiente!). Qué es lo que no entiende el hombre en el amor? Vamos a ver: las mujeres, porque lo dicen los genes, o porque lo dice Disney, queremos sentirnos especiales. Y eso es lo más fácil del mundo! Además, precisamente, hay montones de películas, de canciones, y de novelas, que dan mogollón de pistas! Y aún así, los hombres, no se enteran! Que ya no será por desconocimiento, y eso lo sabemos las mujeres! Así que, ahí estará la mujer flipando porque no se la entiende! Por tanto, quedamos en que el hombre es más complicado que la mujer. Por no decir complejo, porque complejos somos todos… El amor es un apartado aparte, je. No tanto, pero nos llevaría por la calle que no tiene salida. El amor, por definición, no se atiene al sentido común como experimentamos en otras áreas de nuestra vida. Habría que tratar que fuera así, que respondiera al sentido común, y hay quienes recurren a la sensatez, para obrar en consecuencia. Por fin llegué a la certeza de pensar que ser consecuente era manejar todo lo de alrededor del amor, no el amor en sí. Y dejé de llamar amor a lo que no lo era. Bueno, un desencanto más. Porque no se entendió la diferencia entre complejo y complicado, mea culpa. Y me llamó la atención la reacción a las cosas. Quién delata a la locura, el gesto o el pensamiento? Hay un hilo muy fino entre complejo y locura. De hecho, seguramente sean conceptos intercambiables. Cuando no se nos entiende, por lo complejo, se le denomina locura. Y quien lo parece, lo es. Y es cuando no nos sentimos comprendidos, cuando nos volvemos locos. Incluso el desencanto es porque antes estuvimos encantados. También está el que no se encanta, pero son los menos, y lo que le encanta es quizás algo más automático, pero a eso no se le llama encanto. Aquí tratando de entender la mente humana ;-) Precisamente, está “El desencanto”, de Jaime Chávarri, película-documental de título sugerente. Como una cosa lleva a la otra, lo complejo hizo que acabáramos hablando de locura. Y entonces nos adentramos en otra diferencia: la forma y el fondo. El gesto es lo que más se ve, y el pensamiento es la sutileza de la forma, es decir, el fondo. Un mantenerse en las formas, mantiene el fondo en unos parámetros. La forma siempre nos va a escandalizar. Hay que tratar de mantener las formas. Sin embargo, el fondo, puede ser más escandaloso que la forma. El susurro de algo chirriante, no será más espantoso que lo obvio de la pérdida de la razón? A ver, es por ir entendiendo. Para nada es inocente una forma improcedente de hacer o decir las cosas. Pero es lo impune que quedan las poses políticamente correctas lo que me inquieta. Seguramente porque yo siempre fui más razonable en argumento que en presentación. El consuelo del desencanto es darse cuenta de que la forma importa, pues no quisiera yo perjudicarme a mi misma, ni a nadie, con mi teatro impresionista. No quiero que la técnica no deje ver la belleza del dibujo. El impresionismo es como cuando miras y te frotas los ojos, y sigue estando ahí. Con un poco de razón, terminas entendiendo la diferencia entre complejo y complicado, y te vas quedando con el encanto de lo que nos va quedando por vivir. No quisiera parecerme a lo que toca ser, siempre y cuando sea algo que me aleje de la belleza de lo que siento. Y quien no lo entienda, lo llamará locura. Y quien se sujete al otro hilo, el de la tirantez de lo normal, lo llamará locura. El hilo del que yo dependo, se llama tratar de ser normal en la forma, la forma de parecer normal. Desde luego, si no se me ocurre regalar la forma adecuada de estar, estaré equivocada. La locura sólo sirve para expresar lo que sientes de una forma llamada artística. Es vivir entretanto, haciendo de un sauce llorón, un estanque, y un puente, más hermoso aún.Mucho, poco, o nada

La semejanza está en la diferencia: nos parecemos en que venimos de las cuevas, luego ya...

Divino
Se dijo de Andreotti que "Parecía tener una aversión positiva a los principios. Estaba incluso convencido de que un hombre de principios estaba condenado a ser un hazmerreír". Ahí van sus principios:
Lo leímos en los evangelios, cuando a Jesucristo se le preguntaba lo que era la verdad, él nunca respondía.
En las novelas policíacas siempre se encuentra al culpable. En la vida real casi nunca ocurre.
La mezquindad de un hombre bueno es muy peligrosa.
El dictador más difícil de odiar es uno mismo.
Sé que soy un hombre medio, pero cuando miro a mi alrededor no veo ningún gigante.
Pensar mal de tu prójimo es un pecado, pero has acertado.
No tengo vicios menores.
Las notas... de clase
Yo nunca he sido buena estudiante, principalmente porque no me gusta estudiar, ea, y porque no me gustan los exámenes (a quién?), es más, los exámenes siempre me han estresado. No me gusta tener que hacer trabajos, resúmenes, esquemas, y estudiar como un papagayo. A clase iba a pasar el rato, como mucho me han interesado las asignaturas que entendía, y las que el profesor o profesora proponía algo más o menos interesante. Y no me ha ido nunca al salir de clase el ponerme a estudiar, lo que quería era despejarme de libros y apuntes. Pero mira, yo soy de las que han ido a clase, y en mi casa pasaba los apuntes a limpio. Y, bueno, un par de semanas antes de los exámenes, a estudiar corriendo corriendo. Nunca he podido confiar en mi memoria, por lo que lo del papagayo poco: o entendía lo que estudiaba, o no se me quedaba. Así que, imaginaos lo que mi cerebro podía retener: prácticamente nada porque lo que se estudia en general son datos y de entender hay poca materia… Y por inercia, me saqué la EGB, el BUP, el COU y la selectividad. Vamos, llegué a la selectividad acojoná, pero la nota fue suficiente como para entrar en Psicología. Y que sepáis que la Universidad es otro rollo. Ahí hay que estudiar. A ver, antes también, pero la Universidad ya es más a saco. Ya no es inercia, es dedicación. Yo no me he pasado la carrera en la cafetería, yo iba a clase, así tenía algo medio hecho, que es el haber escuchado los temas. Aunque depende de la clase, porque te ves a ese profe hablando de todo menos de lo que entra pa examen, y eso sienta mu mal al alumno. También recuerdo que un profesor me cogió manía porque yo soy de las que hacen preguntas en clase, que me beneficio yo porque me aclaro contenido y se beneficia el resto de alumnos que están igual de perdidos que tú pero no preguntan (eso es porque son papagayos y confían en su memoria de estudiar sin entender), y el hombre, el profesor, pues no parecía muy resuelto en la materia, pero yo lo que le dije es que yo no iba a clase para luego irme a mi casa llena de dudas (ahí es cuando me cogió manía). Hubo un poco de todo: el susodicho profe que te coge manía, las asignaturas en las que sacas buenas notas porque te lo curras, la asignatura que suspendes y que ni vas a revisión porque sabes que te salió una patata de examen y por vergüenza entiendes que estudiarás más y mejor la próxima vez, y la profe que te pone un 4’9 y a esa sí que vas a revisión pero la mujer te deja la asignatura para septiembre. Finalmente, me licencié. Y volé lejos de las aulas. Y resulta que es el lugar del eterno retorno. Una vez que has comenzado la andadura de los estudios, ya no paras, porque tener una carrera no es nada. Luego es especializarte, actualizarte y remasterizarte. Ok. Y después de tanto tiempo, los años pasan y no perdonan, volví a las aulas, volví a ser universitaria. Mi primer master (el de sexología) no me dio tiempo a estresarme porque no fue intenso, me refiero a contenido de temas y el horario, porque las clases eran una vez al mes, sí fue intenso en emociones y relaciones, que siempre hay que estar cayendo bien y yo caigo mu mal, pero bueno, en cuanto a estudiar, ok, el temario ok, te organizas y lo sacas. Mi segundo master (el nuevo CAP), es el que acabo de finalizar. Éste sí que ha sido intenso en todo: en emociones y relaciones porque no aprendí a pasar de todo, y en temas y horario, que las clases han sido de lunes a viernes. En concreto, lo de intenso en emociones y relaciones tiene que ver con el ámbito en el que nos estamos moviendo: como alumna, te relacionas con el resto de alumnado que son tus compis de clase, y te relacionas con el profesorado, que son los que te ponen la nota. Efectivamente: a quién hay que caer bien? jejeje, no se puede caer bien a todo el mundo, y yo que me creo tan maja, voy de guay con compis y profes, y no se puede tener todo. O te sientes profundamente alumna y velas por los intereses tuyos y los de tus compis y abres la bocaza y el profesorado te coge manía, o pasas de tus compis y te centras en el contenido, estudios y conocer al profesorado para saber qué piden. Insisto, quién pone la nota? Pues está claro, no? Y en cuanto a temas y horario, pues ya os digo, el masterCAP ha sido mi vida durante un año. Y resulta que no es el típico master que hay uno o dos exámenes y que te lo sacas, aunque haya que hacer trabajos y tesina, al fin y al cabo, algo hay que hacer, sino que aquí, en el masterCAP éste, ha habido asignaturas y notas. He contado que no me gusta estudiar, por lo que, mi preocupación en cuanto a notas ha sido por lo menos no ver un 4’9. Para mí, el 5 ha sido siempre motivo de celebración. Sonaba la flauta ;-) Pero debe ser que con la edad, te vas dando cuenta de que las notas cuentan. Y vamos a lo de siempre: es que somos muchos, y por una décima te quedas fuera. La vida es un gran embudo; de hecho, se me ha quedado cara de embudo con tanto requisito y prerrequisito. Total, que me he preocupado. Pero habíamos quedado en que la chiquilla (yo) no había aprendido a pasar de todo, y preocuparse más no pasar de todo es una combinación explosiva. Puedes preocuparte, pero pasar, y ahí queda todo. Pero las dos cosas, puerto equivocado. El mejor ejemplo es que veáis la peli “Il divo”: el hombre, un político, se preocupa, se cabrea, pero él sólo y en su casa, y luego sale a la calle como si nada. Para mí, desde luego, y a partir de ya, se ha convertido en un buen referente. Estoy harta de vivir en mis propias carnes el preocuparme y el no pasar de todo, que los disgustos me los llevo yo solita. Cuando resulta que me he encontrado en este nuestro querido masterCAP con un pie en el alumnado y otro pie en el profesorado. Seguramente tenga que ver con que yo ya era así, pero es que además, he tenido la oportunidad, vaya por dios, de estar en el lado del profesorado, y he llegado a ser la profe mala porque pedía a los adolescentes alumnos que hicieran los ejercicios en clase… En fin. Pues mira por dónde, me ha jodido ver una nota baja en una de las asignaturas del master. Hay unos criterios de evaluación, que tranquilamente una va a revisión para que el profesor de turno te los explique. Hay ocasiones en las que sales de su despacho entendiendo tu 7’7, lo cual refleja que hablando se entiende la gente. Pero en otras ocasiones, no entiendes tu 6’6. Y los criterios de la profesora de turno son inamovibles. También es cierto que en este país cuesta bastante rectificar: una vez que se ha tomado una decisión, es muy difícil cambiarla. Lo del sentido crítico y lo de la reflexión es algo que parece ser que va en contra de uno mismo. Me permito el lujo de cuestionar el comportamiento de una profesora porque el sentido crítico me lo aplico primero yo a mi misma, lo que me da derecho a aplicarlo al mundo que me rodea. Sin embargo, funcionar así es una equivocación. El sentido crítico, que es como el sentido común, pues para mí misma, verdad? Ah, amigo, es que los profesores no se equivocan? Si hay una posibilidad entre un millón de que mi nota se reconsidere y cambie, como alumna he de “preocuparme”, teniendo en cuenta el embudo. Por qué me tengo que comer con patatas un 6’6 cuando podría tener un 7? por ejemplo. Todo va de no haber entendido lo que pedía la profesora, pero es que ningún alumno lo entendió. Entonces, el 6’6 no es mío, es del profesorado. Ole ole. Pero claro, eso explícaselo al embudo. Aquí podemos entendernos los unos a los otros: yo debí preguntar, pero la profesora también podía haberse expresado mejor. Vamos, que si no tengo el 10 es porque no pregunté, no porque la profe no se expresó mejor. La culpa es mía seguro. Y digo yo, las revisiones de exámenes, para qué están? Me va a demostrar el profesorado que es capaz de ser flexible? O con lo que se va a encontrar el alumno es, no con una piedra en el camino, sino con una roca? Sinceramente, me da la impresión de que la vida te enseña a ser fría, calculadora, parecer una cosa y ser otra (no es necesario ser sincera), y que es un tablero de ajedrez nada motivante ni enriquecedor. A mala hora como alumna me creí pertenecer a un grupo de alumnos, y a mala hora me topé con profesores que confunden el plural con el singular (lo de "es que vosotros los alumnos", y yo sólo soy una, pero bueno). Cada uno va a la suya. Yo, también, por lo menos aquí en el blog. Por experiencia como alumna y profesora y como persona que hasta ahora no pasaba de todo…: Como alumno, no te sientas profundamente alumno que tampoco hace falta ir reivindicándolo todo. Como profesor, tampoco te sientas profundamente profesor, que siempre va a ser más esperanzador dar alegrías. Y luego resulta que la vida es un pañuelo, y cuidao, que con los compis alumnos que no conectaste se hacen los locos, cuando es mucho más sencillo conectar en que no conectas, pero bueno, y con los que creías que habías conectado, tampoco te hagas ilusiones que depende del contexto, y con los profes, nunca sabes luego dónde te los puedes volver a encontrar. Si fuera en un pub, ya sea como alumno o como profe, va y parece que la vida es igual de estresante para todos, va a ser que majos somos todos.
Hacer
Se escuchó, pero no se entendió.
Se entendió, pero no se aceptó.
Se aceptó, pero no se llevó a la práctica.
Se llevó a la práctica, pero, ¿por cuánto tiempo?
Konrad Lorenz
A veces nos pasa...
Picture perfect memories,
scattered all around the floor,
reaching for the phone cause, I can’t fight it any more,
and I wonder if I ever cross your mind,
for me it happens all the time.
It’s a quarter after one, I’m all alone and I need you now,
said I wouldn’t come but I lost all control and I need you now,
and I don’t know how I can do without, I just need you now.
Another shot of whiskey, can’t stop looking at the door,
wishing you’d come sweeping in the way you did before,
and I wonder if I ever cross your mind,
for me it happens all the time.
It’s a quarter after one, I’m a little drunk,
and I need you now,
said I wouldn’t call but I lost all control and I need you now,
and I don’t know how I can do without, I just need you now.
Yes I’d rather hurt than feel nothing at all,
it’s a quarter after one, I’m all alone and I need you now,
and I said I wouldn’t call but I’m a little drunk and I need you now,
and I don’t know how I can do without, I just need you now,
i just need you now,
oh baby I need you now.
LADY ANTEBELLUM - Need you now
De polen, más o menos, y sexualidad, y la vida misma, y título largo porque el tema lo vale...
Pensé en comenzar esta entrada del blog haciendo referencia a alguno de los conceptos que se manejan en Sexología, pero he preferido olvidarme de las definiciones y contar lo que a mí me parece. Es cierto que hay un consenso y hay definiciones de las cosas, ya sea en Sexología o en cualquier otro ámbito. Pero también es real que hay muchos enfoques. Y eso quiere decir que, una misma definición, tiene distintos significados. Ocurre en la vida misma. Y por no marear más, pienso que, lo que puedo hacer es, en vez de resultar una enciclopedia con patas, que al fin y al cabo, sería “deformación profesional”, expongo una idea, que sí es verdad que contiene conceptos, no lo voy a poder evitar, pero más bien lo que pretendo en esta escritura es reflejar una actitud. Precisamente, va a ser que hablar de sexualidad tiene que ver mucho con las actitudes. También sucede que hablar, de cualquier tema, tiene que ver con actitudes, je. Al final, todo va a ser el enfoque. Aquí va el mío… Pues digamos que la sexualidad es una dimensión o un área más del ser humano. El ser humano nace con sexualidad, y la sexualidad es una vivencia o una expresión que existe hasta que el ser humano fallece. Es decir, existe a la vez que existe el ser humano. Ahora bien, la existencia de la sexualidad está sujeta a diversos factores: biológicos y personales. El biológico tiene que ver con el funcionamiento fisiológico: la sexualidad es una realidad palpable en el sentido de que naces dentro de una gama de posibilidades de existir sexualmente. Los humanos nos hemos clasificado en varones y hembras por una cuestión de reproducción sexual: la supervivencia de la especie humana tiene que ver con que un varón y una hembra se juntan, copulan y tienen bebés. Hasta aquí, serían las Ciencias Naturales del cole, como lo del polen y las flores, igual. Sin embargo, el ser humano es algo más que polen. Y entiende la vida como distintas posibilidades de formas de vida. Para que no haya duda, ya os digo que si el ser humano deja de existir en este planeta, no será porque deje de procrear… Básicamente, el ser humano se “cargará” la Tierra con la contaminación y la tala de árboles etc etc, o sencillamente nos caerá un meteorito. Punto. Por tanto, que nadie se escandalice si, una de esas distintas posibilidades de formas de vida tiene que ver con no procrearse. Precisamente, la naturaleza es sabia, de ahí que la naturaleza contemple esa diversidad de vivencias. Va a ser que la naturaleza va por delante de nosotros mismos. Nosotros, los humanos, lo único que podemos hacer es estudiarnos a nosotros mismos para entendernos. No para juzgarnos ni para decir que las cosas son blancas o negras, que decir eso ya denota una falta de conocimiento y de que nos falta saber más, a ver, creo que hay más colores que el blanco y el negro, no? De ahí que, existen los varones y las hembras, y lo que no es ni lo uno ni lo otro, o las dos cosas a la vez, pues no se nace y se muere siendo lo mismo, porque la naturaleza ya se encargará de hablar por sí misma. Si todavía no se entiende la transexualidad, es porque no ha evolucionado el cerebro del ser humano. Habíamos quedado en que la naturaleza es sabia, y seguramente por eso el ser humano es tan listo que aún sigue en este planeta: porque tiene un cerebro que le capacita. Sólo que unos cerebros son más capaces que otros… Vamos a dar por hecho que el cerebro humano es capaz, ok, entonces sabe que nacemos hasta que morimos con esa dimensión que es la sexualidad, y que esa sexualidad existe como elemento fisiológico connatural e inherente a nuestro ser. Entonces, ahora hablemos de lo que no es Biología o Ciencias Naturales. El resto son Ciencias Sociales (relaciones sexuales), Matemáticas (tres no son multitud), Filosofía (el que mucho habla y poco practica), Religión (la abstinencia es una opción respetable)…. En fin, es broma, es una metáfora. Pero la idea va por ahí. Es decir, que lo demás es el ser humano dándole sentido a las cosas. Y el sentido de la sexualidad, es que todo ser humano cuenta con la posibilidad de desarrollar esa dimensión de la que estamos hablando. Y cuando digo todo ser humano, estoy hablando de todos nosotros. De todas formas, momento aclaratorio: todas las formas de vivencias tienen una base biológica, o sea, que la sexualidad está ahí, pero su vivencia es distinta tanto a nivel fisiológico como psicológico (cultural, a eso luego vamos). Por ejemplo, va por edad, porque la sexualidad se vive de forma diferente según la etapa evolutiva en la que uno se encuentre; va por sexos, porque la respuesta sexual humana femenina o masculina son distintas; va por capacidad psíquica, porque según tengas las neuronas y las conexiones cerebrales, así funcionará el área que rige esta dimensión; va por creencias, porque según haya influido la cultura de turno, así situarás la sexualidad en tu mundo. Total, que tú naces con sexualidad, y luego ya se va viendo qué pasa con ella ;-) Son distintos los factores (quien me lea y me conozca dirá que soy la chica de “el depende” y de “son diversos los factores” porque yo todo lo explico así…). Voy a poner un ejemplo, que ahora mismo me incumbe: la sexualidad en la discapacidad psíquica. La sexualidad, como vengo diciendo, existe, punto. Y qué se hace con ella? pues depende, jejeje. La persona que tiene una discapacidad psíquica, es eso, según definamos, tiene una discapacidad, es decir, no tiene la capacidad, esa es la definición. Y qué quiere decir esa definición? Ah, amigo, ahí vamos, al enfoque, a la actitud, al sentido de las cosas. Qué hago yo con esa definición? Lo único que puedo hacer es organizar el mundo, por darle un nombre a las cosas, pero luego, hay que entenderlas! Entendamos, pues: la discapacidad psíquica tiene que ver con unas características específicas. Ok. Sin embargo, ahí estaré yo para decir que características específicas tenemos todos, los que tienen discapacidad y los que no. No es sólo ya porque sepa de lo que estoy hablando porque me llega de cerca a nivel familiar (un hermano), sino porque yo misma me he visto discapacitada en muchas de las situaciones de mi vida. Por eso, reniego del concepto (por eso no quería definiciones…) “normal”. No puedo utilizar esa palabra ni como psicóloga, ni como sexóloga!, que profundamente me siento. Va en contra de mí misma, porque no me siento normal. Justamente, intento ser normal, pero muchas veces no lo consigo, y es entonces cuando seguramente esté más cerca de lo que no lo es que de lo que lo es. Y cuando abro la boca, creo que lo que digo, es lo “normal”. Bueno, como muchos de los que abren su boca. Y al final, lo normal es lo que nosotros hagamos de las cosas. Y llamaré a lo que no es normal a todo aquello que nos perjudique a nosotros mismos o aquello que uno haga que perjudique a los demás. Eso, ni es normal, ni natural, ni lógico, ni sensato, ni deseable ni recomendable ni justo. Y la sexualidad es algo tan básico, tan primitivo, tan desinhibido, tan natural, que me sirve de metáfora de la vida. Seguramente es por eso que, cuando acabé la licenciatura de Psicología me pregunté “psicóloga de qué?” y enseguida me contesté: “del sexo!”, y es porque la sexualidad es tan sencilla de vivir y a este país le hace falta un repaso del tema, aunque sé que aún tengo pendiente escribir en el blog una entrada sobre la diferencia entre lo complejo y lo complicado. Si vengo a citar como ejemplo la sexualidad en la discapacidad psíquica, es para decir que la vivencia de la sexualidad tiene sus características tanto para quien tiene esa discapacidad psíquica como para quien comparte su vida con una persona que tiene una discapacidad psíquica. Mi deseo es poder transmitir naturalidad, que no se refiere a que las cosas se aprenden de forma natural, sino que lo natural sería poder hablar de sexualidad en los colegios, centros, asociaciones, instituciones, fundaciones, colectivos, comunidades, y allí donde concurran seres humanos con ganas de empaparse de la vida.
Los Derechos Sexuales
En el momento en el que un grupo de expertos llegan a la conclusión de consensuar una serie de “derechos sexuales”, es porque en algún lado del mundo estos derechos se vulneran. Éste es el hecho que nos hace recapacitar, a la vez que el objetivo es promover la salud sexual para todos los seres humanos de forma universal e inequívoca.
1. El derecho a la libertad sexual.
2. El derecho a la autonomía, integridad y seguridad sexuales del cuerpo.
3. El derecho a la privacidad sexual.
4. El derecho a la equidad sexual.
5. El derecho al placer sexual.
6. El derecho a la expresión sexual emocional.
7. El derecho a la libre asociación sexual.
8. El derecho a la toma de decisiones reproductivas, libres y responsables.
9. El derecho a la información basada en el conocimiento científico.
10. El derecho a la educación sexual integral.
11. El derecho a la atención de la salud sexual.
Un poco de culturilla general
“La vida está en constante movimiento": Parkinson.
“No hay nada tan importante que no podamos olvidarlo": Alzheimer.
“Mi vida está llena de aspiraciones": Un asmático.
“El día que nosotros gobernemos, todos temblarán": Los epilépticos.
“Vayamos al grano": Un dermatólogo.
“Mi esposa tiene un gran físico": Albert Einstein.
“Nunca pude estudiar Derecho": El jorobado de Notre Dame.
“Siempre quise ser el primero": Juan Pablo II.
“Me gusta la humanidad": Un caníbal.
“Estoy rodeado de animales": Noé.
“Eres la Única mujer en mi vida": Adán.
“Me encanta ir a la escuela": Un piojo.
“Es mejor dar que recibir": Un boxeador.
Neuronas, inconsciente...
Seguramente, las cosas que hacemos, tengan su razón de ser. Incluso las que parecen que…, que esas cosas que a la vista de los seres humanos no les encontramos mucho sentido, que no se llegan a captar a través de la conciencia (ese ente que viene y va), va y llegamos nosotros mismos para explicar lo inexplicable porque es la inconsciencia (ese otro ente que viene y va) la que actúa… Pues sí, y la inconsciencia no es más que aquello que no recordamos, que olvidamos, o que no está al alcance de nuestro conocimiento… científico. Y eso no quiere decir que la inconsciencia no forme parte de la ciencia, sino que el ser humano tiene sus limitaciones. Y lo que hace es investigar, y mucho sabemos de nosotros mismos, y mucho aún nos queda por saber. Puede ser que la psique sea algo que a nivel popular, no sea muy popular, porque, al fin y al cabo, la explicación a las cosas es algo tal como… “es que yo soy así”, “esto es lo que hay”, “es lo que tiene”, “no le pidas peras al olmo”, “la vida es así”, “equivocados… los demás”, “fíjate tú”, “lo que hay que ver”, “la mala educación”, “anda que…”, “me da igual”, “yo no he hecho nada”… Y lo que hacemos es poner toda nuestra fe en nuestra realidad física. Y eso cuando no somos conscientes de que nos pasa algo físico. Ahí está, la consciencia, o la inconsciencia. Si sabes que padeces de alguna afección física, tu cuerpo no sólo se ve invadido por el tema en cuestión, sino también por el miedo. No queremos desarraigarnos de este planeta, salvo los que tienen su psique mediada por las creencias… Ves? somos psique y organismo. A mí siempre me dio mucho “yuyu” el Alzheimer, o cualquier aspecto que tenga que ver con perder la mente, que lo es todo. No sólo ya como identidad, sino que en el Alzheimer, vaya por dios, se te puede olvidar incluso de respirar… Puff, no somos nadie. Que te olvides de quién eres, o de quienes tienes alrededor, a veces es hasta un mecanismo de defensa seguro, jaja, no sería ésta la explicación del Alzheimer según el inconsciente? A ver, vámonos explicando, que para eso la he liao. Una cosa es el mecanismo que nos sustenta a nivel biológico, y otra cosa es nuestro funcionamiento psicológico. Somos la interacción (en Psicología la interacción es la teoría más ajustada en todos los casos, acertáis sin duda en cualquier examen). No puedo decir que simplemente somos conexiones neuronales, aunque tiene toda la pinta. Por eso, hay que entender que en ocasiones el ser humano necesite un empujón farmacológico a aquello que nos dificulta vivir simplemente en paz con nosotros mismos. No hay ninguna razón para sufrir, no hay ninguna razón para caminar por la vida siendo “víctima” de nuestras neuronas y las sinapsis que establecen entre ellas. Lo que nos pase, ahí estará el ser humano para entenderlo, y darle salida. Pero lo suyo es tratar de convivir con uno mismo, ya sea acompañado de pildorillas o no, y eso es hablar ya de lo que le corresponde a lo psicológico. Por eso, las pastillitas, de colores, pero también la psique con gafas tridimensionales y los colores los del arco iris. No, si las pastillas ya proporcionan esa visión, o visiones, pero, entonces, qué pasa? Apareció el ser humano en este planeta, con unas neuronas que les hace falta un empujón? O sea, que ya aparecimos mal… No se entendería, no? Bueno, mal para quién? jeeeeje. Pues para uno mismo, que es por donde hay que empezar. Ok, la química ayuda, seguro, pero también tiene toda la pinta de que a la química hay que ayudarla, ahí la has dao. Y entonces, los psicólogos no recetamos, porque lo dice la ley, y porque la Psicología siempre ha estado más cerca de la Filosofía que de la Medicina, y entonces quisimos ser ciencia, como los médicos, y ahí estamos, reivindicando, como si la Filosofía no lo fuera, o como si la Psicología no lo fuera, que es que hay que estar pronunciándose… Pero si es que, da igual, las reivindicaciones siempre son en base a una Economía, que es otra ciencia, jaja. Si nos ponemos así, podemos citar ciencias ciertas hasta el final del blog ;-) Total, que una cosa lleva a la otra. Me da a mí que el paro me va a hacer que me ponga con estudios de Neuropsicología, porque debe ser de lo más interesante: las neuronicas, intermedioconectando ahí. También es verdad que no quisiera yo “corromperme” (de verdad, adoro a Eduard Punset, pero el hombre es una neurona con patas, a ver si se junta con Sabina! jejeje), porque siempre me ha dado más por la poesía, y en el momento en que uno se pone con conexiones galácticas, pierdes la perspectiva seguro. Aunque, yo hace tiempo que perdí la perspectiva de las cosas, de ahí que todo lo explico a través de la inconsciencia: no la mía, sino la de los demás ;-)
El valioso tiempo de los maduros
“Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora...
Me siento como aquel chico que ganó un paquete de golosinas: las primeras las comió con agrado, pero cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.
No tolero a maniobreros y ventajeros.
Me molestan los envidiosos que tratan de desacreditar a los más capaces para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.
Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa... Sin muchas golosinas en el paquete...
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír de sus errores.
Que no se envanezca, con sus triunfos.
Que no se considere electa, antes de hora.
Que no huya de sus responsabilidades.
Que defienda la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente que sepa tocar el corazón de las personas….
Gente a quien los golpes duros de la vida le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Sí, tengo prisa, pero por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna, de las golosinas que me quedan…
Estoy seguro que serán más exquisitas, que las que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Espero que la tuya sea la misma, porque de cualquier manera, llegarás...
Todos tenemos: un secreto inconfesable, un arrepentimiento irreversible, un sueño inalcanzable y un amor inolvidable."
Deseo, deseo, deseo concedido
Chás....- Tienes tres deseos que puedes pedir y se te concederán al instante...
- Ay ay ay ay, yo? a mi? y eso? qué guay, no?
- Tienes un minuto para pedir esos tres deseos porque me he escapado de la fantasía y he de volver.
- Ya ya ya ya, vale vale, pues... ay, yo qué sé! así, de repente...
- Vale, pues te quedan dos deseos, que me voy a esfumar...
- Aisss, jolines, pues... a ver...
- No vayas a desperdiciar la ocasión, que sólo aparece una vez en la vida...
- Ah, ya, pues, por eso, así en un minuto, estoy intentando pensar en cosas que vayan a cambiar mi vida por completo, un vuelco así, total, chás!
- Sí, así he aparecido yo, haciendo chás, y así me voy a ir, no te enrolles, no es tan difícil.
- Ya, bueno, pero tendré que pensarlo bien? a ver, no voy a pedir lo típico, quiero pensar en cosas importantes.
- Venga, joer... Te queda un deseo por formular, no lo desaproveches...
- Ay, de verdad, qué estrés!
- Estoy esfumándome...
- Mmmmmh, pido... pido... poder pedir otros tres deseos!!
Catálogo
Vocabulario
El saber no ocupa lugar, o sí... pero básicamente siempre será más recomendable aprender un poco de vocabulario y entender el significado de las cosas, y comunicarse...
AMIGO: Dícese de la persona de sexo masculino que tiene ese "no se qué" que elimina toda intención de querer acostarse con él.AMIGA: Dícese de la persona de sexo femenino que tiene ese "no se qué" que añade todo tipo de morbo de querer acostarse con ella.
AMOR: Palabra de cuatro letras, dos vocales, dos consonantes y dos idiotas.
BAILAR: Frustración vertical de un deseo horizontal.
BANQUERO: Persona que te presta su paraguas cuando hay un sol radiante y te lo reclama cuando empieza a llover.
BOY SCOUT: Niño vestido de gilipollas comandado por un gilipollas vestido de niño.
BUSTO: Estatua de un hombre sin manos. También, parte de las mujeres donde están las manos del hombre.
CEREBRO: Órgano que sirve para que pensemos que pensamos.
CURA: Persona al que todos llaman padre menos sus hijos, que le llaman tío.
DIPLOMÁTICO: Persona que te envía a la mierda de tal forma que estás ansioso de que empiece el viaje.
DOLOR DE CABEZA: El anticonceptivo más usado por la mujer de los últimos quince años.
ECONOMISTA: Tipo que sabrá mañana por qué no ha sucedido hoy lo que predijo ayer.
ENTREVISTA: Lo que se ve entre las piernas de la entrevistada.
FÁCIL: Dícese de la mujer que tiene la moral sexual de un hombre.
FÍSICO CUÁNTICO: Es un hombre ciego en un cuarto oscuro buscando un gato negro que no está allí.
HARDWARE: Parte del ordenador que recibe los golpes cuando el software se cuelga.
HOMBRE: Ser masculino que durante sus primeros nueve meses de vida quiere salir de un lugar al que intenta entrar el resto de su vida.
IMPACIENCIA: Esperar con prisa.
INDIFERENCIA: Actitud que adopta una mujer ante un hombre que no le interesa, y que es interpretada por éste como que “se está haciendo la difícil”.
INFLACIÓN: El tener que vivir pagando los precios del año próximo con el salario del año pasado.
INTELECTUAL: Tipo que es capaz de pensar durante más de dos horas en algo que no sea sexo ni fútbol.
LAMENTABLE: Hombre con una erección que camina hacia una pared y que con lo primero que la toca es con la nariz.
LASTIMA: Pene cruelmente grande.
LÁSTIMA: Pene cruelmente pequeño. (Lo que hace un acento…)
LENGUA: Órgano sexual que algunos degenerados usan para hablar.
MONÓGAMO: Polígamo reprimido.
NANOSEGUNDO: Fracción de tiempo que pasa entre que cambia a verde la luz de un semáforo y el de atrás nos toca el claxon.
NINFÓMANA: Término que utiliza un hombre para definir a una mujer que desea tener sexo más a menudo que él.
PROGRAMADOR: El que te resuelve un problema que no sabías que tenías de una manera que no entiendes.
PSICÓLOGO: Aquel tipo que mira a todos los demás cuando una mujer atractiva entra en una sala.
SUPERMODELOS: Evidencia de que todos los demás estamos mal hechos.
TRABAJO EN EQUIPO: Posibilidad de echarle la culpa a otro.
URÓLOGO: Es el médico que te mira el pene con desprecio, te lo toca con asco y te cobra como si te lo hubiera chupado.
Vértigo
Cuando acabas unos estudios, lo que en un momento dado puedes sentir es… vértigo. Es como estar en un acantilado, en el abismo, en el precipicio… donde se ha acabado el camino. Thelma y Louise, gran película, pero la idea no es saltar (perdón, he contado el final, jiji, ná, hay que verla, además que es de esas pelis que no te cansas de ver). No sé, personalmente, es que ya no sé qué estudiar, me refiero para formarme. Está claro, hay que actualizarse, y tal, pero vamos, yo estoy todo el rato actualizada... Y no lo estoy, pues somos tantos… Me refiero a que, eso, que no sé ya qué estudiar. Oposiciones? Sí, claro, me parece que ese es el camino. Es un camino, un camino que, incluso hincando codos, no las tienes todas contigo: no nos engañemos, sigo sin tener padrino… Ya estamos, hablando de ”política”. No lo puedo evitar, y eso que soy a-política. Lo habréis notado, porque ya he hablado de política en el blog. Y no quería hacerlo! Pero es que, con la crisis, hasta el que no tiene opinión, la tiene! En fin, que unas oposiciones, las puedes sacar, independientemente de todo. Ok. Y todos funcionarios. Ya cuando acabé la carrera, no lo creí, o no lo quise creer, por eso no lo hice. Pensaba que el funcionariado era la antítesis a la motivación: una plaza en propiedad, puff, lo que me faltaba para no llegar a la hora, con lo que se me pegan a mi las sábanas… A ver, la credibilidad del funcionariado existe gracias a esas personas que son hiperactivas y/o ingenuas/idealistas/ilusionadas con que uno mismo trabaja y le da igual que el resto no funcione... han aprendido a que les dé igual, si no, imaginaos, es que no funcionaría nada... Supongo que es porque no me crié en esa idea de mecanismo de funcionamiento. Pero cuál es la otra? La de “búscate la vida”? Ah, amigo, y para eso, hay que servir. Y qué hay que hacer? A mi me dijeron: “estudia, fórmate”. Y eso es lo que he hecho. Y luego va, y cuando buscas trabajo, pues al final la formación es lo que menos importa. A ver, quien tiene padrino, enhorabuena porque le abre camino, y quien no lo tiene, pues se nos hace un poco más cuesta arriba. A no ser que te encuentres con alguien que quiera ser tu padrino, pues eres una más llamando a la puerta. Y, toc toc, que no soy el lobo! Pero sí, hay sitios donde eres el lobo, y por toooda la formación que tienes, no te cogen, porque eres una potencial competencia, y por lo joven que pareces, pues que no tienes experiencia, y por lo mona que eres, pues a ver si chirrías, y por lo inteligente que resultas, mejor no duras en el trabajo… No me lo puedo creer. A ver, qué jefe o jefa, no querría a una Iracy a su lado? No lo entiendo! Bueno, y qué suegra y/o cuñada no querría a una Iracy a su vera? A qué tenemos miedo? A ver, me lo he currado para ser una persona, como mínimo, decente! Eso es una amenaza? A qué? Al ego? Anda déjate de tonterías, que si tú supieras lo que es el ego, te “preocuparías” por rodearte de lo mejorcito, en vez de tratar de espantarlo… nor? Tampoco es por echarme flores, es lo que os cuento, que me lo he currao. Igual que muchos de nosotros. Al fin y al cabo, somos muchos en la misma situación: somos muchos los que valemos, y no hay sitio para todos. Los que ya valen, ya están situados. No voy a entrar a “analizar” al que no vale que está ocupando un puesto, porque yo siempre pensaré que lo vale, si no, no estaría ahí. Y me da igual si es su formación o no, o su in/decencia, porque no en todas partes hace falta lo mismo, y vamos a dejarnos de valores o principios, porque eso queda para el café: el trabajo es el trabajo. Todos estamos en contra de la guerra, pero la guerra existe. Bueno, incluso hay quien no está en contra de la guerra, pero ése es sólo porque no tiene más remedio que decirlo en voz alta, porque, en fin, en principio, como principio (inicio), o como principio (valor), la guerra es mala seguro: no se puede estar en contra del ser humano, ni siquiera para defenderse, pues, en todo caso, lo que hay que defender es la educación como prevención de las guerras… civilizar el lado monstruoso del ser humano, que está ahí, aparecido como herramienta de supervivencia que, actualmente, no tiene razón para existir. Supongo que todos lo tenemos claro… De verdad, prefiero una religión que nos haga a hacernos todos buenos en esta vida para conseguir otra, que una que elimine ésta para lograr esa otra… Jo, y yo que soy, también, a-religiosa (ya puedes creer en Dios que Dios no existe)… Ni política ni religión, también se puede vivir así. Es más complicado, que no complejo (estoy en ello de crear una entrada sobre la diferencia entre lo complejo y lo complicado). En fin, mientras a una no le toque la lotería, que ya debe ser suerte que a una le toque sin jugar, aquí estaré para contaros los vaivenes que da el vértigo de vivir, porque, no me seáis derrotistas: hay que vivirlo para contarlo! El vértigo se cura asomándose a la vida ;-)Ese masterCAP!

Enhorabuena a todos los titulados, y nos vemos por las callejuelas de la vida.
Saludicos.
Teoría antropológica
Salgo de una especialidad denominada “orientación educativa”, esto es, el psicopedagogo del cole o del insti. Como ya iréis leyendo, soy psicóloga, y mira por dónde, me ha hecho tilín el ámbito educativo. Me llamó la atención, eso es lo que pasa cuando uno se dedica a algo, independientemente de que trabajes o no en ello, lo digo porque esto que me pasa, tiene que ver con una inquietud personal, que procuro su reflejo a nivel de “vivir de”, que no siempre es posible, por distintos factores. Es una apreciación para quienes no trabajan en lo que les gustaría. Esto me sirve de introducción a lo que os vengo a decir. Lo que es la competencia. Quizá me centre a nivel laboral, porque es lo que más me puede preocupar en estos momentos. Pero la competencia existe en todos los ámbitos. Volviendo al ámbito laboral, tampoco siempre es competencia lo que hace que no trabajes en lo que te gusta: existe la idea del esfuerzo y la ambición enfocada a una determinada profesión. Y luego está, el hecho de trabajar en lo que salga, lo que dé dinero para subsistir. Bueno, hasta quien lo hace así, tiene una vida donde hay cosas que le gustan, que no tiene por qué ser en lo que trabaje. Y quien consigue trabajar en lo que le gusta, es porque cumplía los requisitos para que eso sea así. Muchas veces, ni siquiera es el conocimiento el que determina que trabajes en lo que te gusta, en lo que estarías motivado. Insisto, son muchos los factores. Sin embargo, seguramente llega un momento en que, habiendo realizado todos los cursos del mundo, todos los masteres del mundo, y todo lo que en el mundo de uno pueda ya realizar, va y somos un montón buscando lo mismo. Y, bueno, sí, somos un montón de personas, todos para el mismo puesto de trabajo, o todos para conquistar el corazón de la misma persona (había dicho que la competencia no es sólo a nivel laboral). Y, en mi opinión, es porque todo está organizado como si fuera una jerarquía, en lugar de cada uno ocupar su puesto. Es difícil pensarlo de otro modo, porque es a lo que estamos acostumbrados, es nuestro conocimiento de las cosas. Lo cual no quita que se pueda pensar de otro modo, seguramente porque lo que hay, no convence. A mi, por qué me iba a convencer una organización social de la cual hago una “crítica constructiva” en una entrada de blog anterior donde hablo de la crisis, un tema del que tampoco hay mucho del que hablar, sólo nos queda ver qué pasa que, sinceramente, tiene toda la pinta de que va a cambiar de gobierno, y a mi eso no me consuela, porque van a llegar los otros con ganas de arreglarse su propia vida, y yo lo que estoy esperando es a un gobierno que arregle la mía… Va, no hablemos de política, hablemos de lo que nos pasa a los seres humanos. Cómo voy a transmitir, en el mundo educativo, un espíritu colaborador, si lo que decide nuestro lugar en el mundo es lograr ganar en la competición? La competición de todo. Como trabajador, como futuro trabajador!, como estudiante, como familiar, como amiga, como pareja, como vecina. En lo que a uno le puede dar igual, pues como si salen cien mil competidores. Pero en lo que uno quiere conseguir, salen esos cien mil de debajo de las piedras, y ale, a ver qué haces. Para que me elijan a mi, que será, el tamaño de algo en concreto? el tamaño de mi cerebro, supongo, pero, cerebro para qué, porque no siempre se tiene el cerebro adecuado, las conexiones de neuronas recomendables para ganar esa competición. En fin, en algún lado caeremos muertos. A veces pasa que, piensas, “mira ese con lo pavo que es, donde está”, bueno, seguramente esté ahí por pavo. Una teoría antropológica es conocernos a nosotros mismos en comparación con el resto de los demás. Yo sé que soy alta, si me comparo con los demás humanos, y resulta que hay más bajos. Si no los hubiera, llegaría a la conclusión de que la baja soy yo. Y como somos tantos, se van creando embudos, y para lo que eres alto, en otras cosas serás bajo, y al final es una forma, como cualquier otra, de organizarse. Y es una forma competitiva de organización. Vaya, y resulta que la cooperación, va a ser la solución a nuestros problemas humanos. Pues sí, seguramente, porque no nos hemos dado cuenta de que todos hacemos falta. O es que el propio ser humano es eliminatorio del ser humano? cada uno tiene sus virtudes, y sus defectos. Cómo es posible una organización que descarte las virtudes del otro? porque defectos, tenemos todos. O esto es una escalada a la perfección? bueno, es una escalada a lo que más conviene, eso sí, que no siempre es lo perfecto. Lo es, desde un solo punto de vista, y menos mal, porque no existiría esa persona que fuera perfecta en todo; al fin y al cabo, somos huecos que cubrimos, y mientras la vida sean áreas, serán espacios determinados los que haya que parecer que somos mejores que los demás. He nacido demasiado pronto para ver que el beneficio está en la colaboración. Quizás, el día de mañana, sea la teoría antropológica que nos explique.
La perfección
I'm not a perfect person,
as many things I wish I didn't do,
but I continue learning,
I never meant to do those things to you,
and so I have to say before I go…
That I just want you to know,
I've found a reason for me,
to change who I used to be,
a reason to start over new,
and the reason is you.
I'm sorry that I hurt you,
it's something I must live with everyday,
and all the pain I put you through,
I wish that I could take it all away,
and be the one who catches all your tears.
That's why I need you to hear,
I've found a reason for me,
to change who I used to be,
a reason to start over new,
and the reason is you,
and the reason is you,
and the reason is you,
and the reason is you.
I'm not a perfect person,
I never meant to do those things to you,
and so I have to say before I go…
That I just want you to know,
I've found a reason for me,
to change who I used to be,
a reason to start over new,
and the reason is you,
I've found a reason to show,
a side of me you didn't know,
a reason for all that I do,
and the reason is you.
HOOBASTANK - The reason
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Frases
- Ahora mismo no hay nada más que sólo lo que está sucediendo.
- Al decir "no", estás diciendo "sí" a muchas cosas.
- Alaba a tus amigos en su ausencia, que para criticarles, hazlo en su presencia...
- Algunas cosas se arreglan no haciéndolas.
- Amar es dar lo que no tienes... a quien no es...
- Antes de morir, lo mejor.
- Busca las respuestas dentro de tus preguntas.
- Cada día se cierne sobre nosotros una nueva amenaza.
- Cierto es que a nadie le va mal durante mucho tiempo sin que él mismo tenga responsabilidad en ello.
- Claro que nos hemos encontrado... porque nos estábamos buscando!
- Con lo bien que estaba yo siendo imperfecta...
- Conocerte es mejor que no conocerte.
- Corazón que siente, ojos que ven.
- Cuando el poder es débil no acepta la crítica.
- Cuando el sabio señala a la luna, el tonto mira al dedo.
- Cuando pasas página, no pierdes el tiempo. Francamente, creía que tenías mejor gusto.
- Cuando te mueves, el mundo se mueve contigo.
- Cuando tu barco entre en el puerto, asegúrate de querer descargarlo.
- Debe ser la esencia de la vida: luchar siempre por los derechos.
- Decir antes cómo quieres que interpreten lo que dices.
- Decir una cosa por otra.
- Demasiadas espinas para tan poca rosa.
- Después de todo, todo será nada.
- Donde falta lógica, hay intencionalidad.
- Dudo de si la definición "homo sapiens" aplicada a nuestra especie será correcta...
- El agradecimiento es la memoria del corazón.
- El amor está donde te quieran querer.
- El camino recorrido es el camino aprendido.
- El deseo de felicidad es lo que nos engañó.
- El futuro no llegará muy lejos.
- El género humano está sobrevalorado.
- El miedo devora la cordura.
- El mundo se divide en dignos e indignados.
- El paraíso es el lugar en el que la gente goza de paz, dignidad, respeto..., y el infierno es la ausencia de todo eso.
- El poder no se sienta a dialogar.
- El poder se sienta detrás del trono.
- El poder y la sumisión son insaciables...
- El presente ya es el porvenir y el olvido.
- El que no entiende, es idiota. El que no se hace entender, es idiota.
- El rastro de tu sangre en la nieve.
- El roce no hace el cariño, el roce hace llaga: La caricia hace el cariño.
- El verdadero coraje es la prudencia.
- El éxito es conseguir que todo el mundo te odie.
- El último canalla de la fila camina a la misma velocidad que el primero.
- Elige al compañero antes que el camino.
- En este mundo, la intención de arreglarlo todo conduce a envilecer cada cosa.
- En lo que no le pones interés, se te hace una montaña.
- En lo que no pongas el alma no pierdas el tiempo.
- En mi laberinto de pensamientos, tu recuerdo no encuentra la salida.
- Es más difícil aprender que enseñar.
- Es más difícil prestar atención que llamar la atención.
- Feliz lunes... ¿alguien tuvo un fabuloso fin de semana?
- Ganas porque aún no pierdes.
- Hay cosas que sólo se consiguen con mucha delicadeza.
- Hay espíritus que enturbian sus aguas para parecer profundas.
- Hay más Dios que agua en una gota de agua.
- Haz lo que no has hecho nunca antes.
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- La actitud siempre supera al gesto.
- La amistad es un mágico lazo que nos une a través del tiempo y la distancia.
- La belleza se diluye en los razonamientos que el tiempo impone.
- La cabeza que no piensa, embiste.
- La certeza de amor no se alcanza sin gran rodeo...
- La confianza tiene dos direcciones.
- La dosis hace el veneno.
- La duda es el principio de la sabiduría.
- La esencia de la realidad es el cambio.
- La fe ciega no discute.
- La historia no está en quedarse a donde se llegó, sino llegar a donde se quiere.
- La inteligencia no busca la fe ciega, sino la convicción argumentada.
- La lectura es de gran utilidad cuando se medita lo que se lee.
- La mayor sabiduría que existe es conocerse a uno mismo.
- La naturaleza del ser humano la construye (en parte) el propio ser humano.
- La suerte es ciega.
- La verdad es lo que se consigue que otros crean.
- La verdad es un espejo que se rompe en mil pedazos, y cada uno tenemos nuestro pedazo.
- La vida es bella. La vida es triste. Es todo lo que hay que saber.
- La vida está llena de cambios, pero las cosas importantes no cambian.
- La vida tiene vida propia.
- Las cosas bonitas siempre gustan al cerebro.
- Las cosas que uno quiere hacer antes de morir.
- Las heridas las cierra el tiempo; las puertas las abres tú.
- Las recetas que uno inventa son las mejores.
- Lealtad no es decir que sí a todo, sino un apoyo crítico, porque el acrítico al final no ayuda a nada.
- Lo difícil lo conseguimos; lo imposible, tardamos un poco más.
- Lo más. Lo más culto. Lo más inculto. Lo más.
- Lo que alguna vez se podría saber de ti, no lo hagas.
- Lo que vale, es la supervivencia.
- Los peces no conocen el agua porque están rodeados de ella.
- Los principios sólo sirven para algo cuando te adhieres a ellos cuando son inconvenientes.
- Los valientes se atreven, los cobardes huyen y los mediocres usan pretextos.
- Me lo creí, pero sólo lo parecía.
- Mi caudal en palomas y ellas volando.
- Nada como un desastre para arreglar las cosas.
- Nada personal, nada impersonal.
- No es lo mismo responder que reaccionar.
- No es sincero el que no sabe fingir sobre sí mismo.
- No hay deber más subestimado que el deber de ser feliz.
- No hay nada malo en arriesgarse, si quien paga es uno mismo.
- No podemos cambiar la dirección del viento, pero sí ajustar las velas para llegar a nuestro destino.
- No provenía de la naturaleza, sino que era fruto del cálculo humano y de la maldad civilizada.
- No puedes controlar cómo te perciben los demás, pero sí cómo te puedes presentar.
- No se desgarra el velo de las ilusiones sin incurrir en la ira y el odio de los devotos.
- No se puede mejorar la perfección.
- No sé cuál es el miedo que tengo.
- No te descorazones, no existe un caso irremediable.
- Nunca voy a poder ser una buena persona si soy justa.
- Ofrece estímulos, más que consejos.
- Para comprender algo, hay que mirar en otra dirección.
- Para hacerte valer, déjame en paz a mí.
- Para tener credibilidad hay que empezar por decir la verdad.
- Perdón por lo que no llegué a hacer y por lo que no pude evitar.
- Pez que lucha contra la corriente muere electrocutado.
- Pienso, luego molesto.
- Prefiero no pensar en los aspectos desagradables de la naturaleza humana...
- Querido Destino: Si esa persona no es para mí, no lo pongas en mi camino...
- Quien da todo, no está obligado a más.
- Quien no comprende una mirada tampoco comprenderá una larga explicación.
- Quizás, el éxito siempre estuvo cerca... ¿quién esquivó a quién?
- Recordar es volver a pasar por el corazón.
- Resistir es vencer.
- Sabemos que nos vamos a morir; lo demás, lo tenemos que aprender.
- Sabes mucho pero no te enteras.
- Sabes que yo te seguiré aunque te pierdas por el mal camino.
- Se amaron hasta desgastarse, porque se amaron todo el rato... hasta cuando se odiaban.
- Ser feliz es ser casi feliz.
- Si me visitas, encontrarás que yo soy el huésped y tú el señor de la casa.
- Si miras atrás, no fui como quisiera haber sido entonces.
- Si no lo hubiera vivido, lo habría vivido igual.
- Siempre acabamos cediendo a la mentalidad de los otros.
- Siempre ocurre lo inesperado.
- Somos de la misma sustancia que los sueños.
- Soñar que todo es mejor.
- Su debilidad era el secreto de su fuerza.
- Sé lo que sé, y sé lo que no sé. Y sé que hay muchas cosas que no sé que no sé.
- Sólo cuando pensamos que algo está bajo nuestro propio control podemos intentar modificarlo.
- Sólo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana.
- Te observo como intentando comprender tu psicología.
- Todo lo que me queda en la vida ya está muy gastado.
- Todo lo que no aprendí, nunca se me ha olvidado.
- Todo y cualquier cosa, aún es más de lo que te han contado.
- Una vez asumida nuestra limitada realidad temporal, es cuestión de organizarse y ponerse manos a la obra.
- Vive sin arrepentimientos y ama sin excusas.
- Vive, ama, ríe.
- Yo creo que no, a peticiones absurdas.
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