Conclusiones



Espacio para compartir el psicólogo que todos llevamos dentro.

Psicología, Sexología, Salud, Educación, Opinión, Humor, Mascotas...





De polen, más o menos, y sexualidad, y la vida misma, y título largo porque el tema lo vale...

Pensé en comenzar esta entrada del blog haciendo referencia a alguno de los conceptos que se manejan en Sexología, pero he preferido olvidarme de las definiciones y contar lo que a mí me parece. Es cierto que hay un consenso y hay definiciones de las cosas, ya sea en Sexología o en cualquier otro ámbito. Pero también es real que hay muchos enfoques. Y eso quiere decir que, una misma definición, tiene distintos significados. Ocurre en la vida misma. Y por no marear más, pienso que, lo que puedo hacer es, en vez de resultar una enciclopedia con patas, que al fin y al cabo, sería “deformación profesional”, expongo una idea, que sí es verdad que contiene conceptos, no lo voy a poder evitar, pero más bien lo que pretendo en esta escritura es reflejar una actitud. Precisamente, va a ser que hablar de sexualidad tiene que ver mucho con las actitudes. También sucede que hablar, de cualquier tema, tiene que ver con actitudes, je. Al final, todo va a ser el enfoque. Aquí va el mío… Pues digamos que la sexualidad es una dimensión o un área más del ser humano. El ser humano nace con sexualidad, y la sexualidad es una vivencia o una expresión que existe hasta que el ser humano fallece. Es decir, existe a la vez que existe el ser humano. Ahora bien, la existencia de la sexualidad está sujeta a diversos factores: biológicos y personales. El biológico tiene que ver con el funcionamiento fisiológico: la sexualidad es una realidad palpable en el sentido de que naces dentro de una gama de posibilidades de existir sexualmente. Los humanos nos hemos clasificado en varones y hembras por una cuestión de reproducción sexual: la supervivencia de la especie humana tiene que ver con que un varón y una hembra se juntan, copulan y tienen bebés. Hasta aquí, serían las Ciencias Naturales del cole, como lo del polen y las flores, igual. Sin embargo, el ser humano es algo más que polen. Y entiende la vida como distintas posibilidades de formas de vida. Para que no haya duda, ya os digo que si el ser humano deja de existir en este planeta, no será porque deje de procrear… Básicamente, el ser humano se “cargará” la Tierra con la contaminación y la tala de árboles etc etc, o sencillamente nos caerá un meteorito. Punto. Por tanto, que nadie se escandalice si, una de esas distintas posibilidades de formas de vida tiene que ver con no procrearse. Precisamente, la naturaleza es sabia, de ahí que la naturaleza contemple esa diversidad de vivencias. Va a ser que la naturaleza va por delante de nosotros mismos. Nosotros, los humanos, lo único que podemos hacer es estudiarnos a nosotros mismos para entendernos. No para juzgarnos ni para decir que las cosas son blancas o negras, que decir eso ya denota una falta de conocimiento y de que nos falta saber más, a ver, creo que hay más colores que el blanco y el negro, no? De ahí que, existen los varones y las hembras, y lo que no es ni lo uno ni lo otro, o las dos cosas a la vez, pues no se nace y se muere siendo lo mismo, porque la naturaleza ya se encargará de hablar por sí misma. Si todavía no se entiende la transexualidad, es porque no ha evolucionado el cerebro del ser humano. Habíamos quedado en que la naturaleza es sabia, y seguramente por eso el ser humano es tan listo que aún sigue en este planeta: porque tiene un cerebro que le capacita. Sólo que unos cerebros son más capaces que otros… Vamos a dar por hecho que el cerebro humano es capaz, ok, entonces sabe que nacemos hasta que morimos con esa dimensión que es la sexualidad, y que esa sexualidad existe como elemento fisiológico connatural e inherente a nuestro ser. Entonces, ahora hablemos de lo que no es Biología o Ciencias Naturales. El resto son Ciencias Sociales (relaciones sexuales), Matemáticas (tres no son multitud), Filosofía (el que mucho habla y poco practica), Religión (la abstinencia es una opción respetable)…. En fin, es broma, es una metáfora. Pero la idea va por ahí. Es decir, que lo demás es el ser humano dándole sentido a las cosas. Y el sentido de la sexualidad, es que todo ser humano cuenta con la posibilidad de desarrollar esa dimensión de la que estamos hablando. Y cuando digo todo ser humano, estoy hablando de todos nosotros. De todas formas, momento aclaratorio: todas las formas de vivencias tienen una base biológica, o sea, que la sexualidad está ahí, pero su vivencia es distinta tanto a nivel fisiológico como psicológico (cultural, a eso luego vamos). Por ejemplo, va por edad, porque la sexualidad se vive de forma diferente según la etapa evolutiva en la que uno se encuentre; va por sexos, porque la respuesta sexual humana femenina o masculina son distintas; va por capacidad psíquica, porque según tengas las neuronas y las conexiones cerebrales, así funcionará el área que rige esta dimensión; va por creencias, porque según haya influido la cultura de turno, así situarás la sexualidad en tu mundo. Total, que tú naces con sexualidad, y luego ya se va viendo qué pasa con ella ;-) Son distintos los factores (quien me lea y me conozca dirá que soy la chica de “el depende” y de “son diversos los factores” porque yo todo lo explico así…). Voy a poner un ejemplo, que ahora mismo me incumbe: la sexualidad en la discapacidad psíquica. La sexualidad, como vengo diciendo, existe, punto. Y qué se hace con ella? pues depende, jejeje. La persona que tiene una discapacidad psíquica, es eso, según definamos, tiene una discapacidad, es decir, no tiene la capacidad, esa es la definición. Y qué quiere decir esa definición? Ah, amigo, ahí vamos, al enfoque, a la actitud, al sentido de las cosas. Qué hago yo con esa definición? Lo único que puedo hacer es organizar el mundo, por darle un nombre a las cosas, pero luego, hay que entenderlas! Entendamos, pues: la discapacidad psíquica tiene que ver con unas características específicas. Ok. Sin embargo, ahí estaré yo para decir que características específicas tenemos todos, los que tienen discapacidad y los que no. No es sólo ya porque sepa de lo que estoy hablando porque me llega de cerca a nivel familiar (un hermano), sino porque yo misma me he visto discapacitada en muchas de las situaciones de mi vida. Por eso, reniego del concepto (por eso no quería definiciones…) “normal”. No puedo utilizar esa palabra ni como psicóloga, ni como sexóloga!, que profundamente me siento. Va en contra de mí misma, porque no me siento normal. Justamente, intento ser normal, pero muchas veces no lo consigo, y es entonces cuando seguramente esté más cerca de lo que no lo es que de lo que lo es. Y cuando abro la boca, creo que lo que digo, es lo “normal”. Bueno, como muchos de los que abren su boca. Y al final, lo normal es lo que nosotros hagamos de las cosas. Y llamaré a lo que no es normal a todo aquello que nos perjudique a nosotros mismos o aquello que uno haga que perjudique a los demás. Eso, ni es normal, ni natural, ni lógico, ni sensato, ni deseable ni recomendable ni justo. Y la sexualidad es algo tan básico, tan primitivo, tan desinhibido, tan natural, que me sirve de metáfora de la vida. Seguramente es por eso que, cuando acabé la licenciatura de Psicología me pregunté “psicóloga de qué?” y enseguida me contesté: “del sexo!”, y es porque la sexualidad es tan sencilla de vivir y a este país le hace falta un repaso del tema, aunque sé que aún tengo pendiente escribir en el blog una entrada sobre la diferencia entre lo complejo y lo complicado. Si vengo a citar como ejemplo la sexualidad en la discapacidad psíquica, es para decir que la vivencia de la sexualidad tiene sus características tanto para quien tiene esa discapacidad psíquica como para quien comparte su vida con una persona que tiene una discapacidad psíquica. Mi deseo es poder transmitir naturalidad, que no se refiere a que las cosas se aprenden de forma natural, sino que lo natural sería poder hablar de sexualidad en los colegios, centros, asociaciones, instituciones, fundaciones, colectivos, comunidades, y allí donde concurran seres humanos con ganas de empaparse de la vida.

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