Conclusiones



Espacio para compartir el psicólogo que todos llevamos dentro.

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Esforzarse

El cine nos trae guiones y situaciones de películas verdaderamente impresionantes. El ser humano es creativo (para empezar, ha creado a Dios), y el ser humano tiene esos tres sentidos: sentido común, sentido crítico y sentido del humor. Es por eso que puse a Pulp Fiction. Lo mejor de la vida y de las pelis, es recordarlas con una buena conversación, un buen guión real de la vida misma. Y porque la realidad supera la ficción, insisto que la vida es mejor vivirla. No se trata de apretar el gatillo, al final no ibas a tener con quién compartirla... El poder no te lo da pulsar el botón, sino decidir no pulsarlo. Inimaginablemente, es real que en la vida podemos decidir, y lo he dicho: aunque parezca que no. El camino recto, el camino equivocado, el camino con pedruscos, el camino fácil… El bosque que no deja ver el camino. Y es que yo quería hablar del esfuerzo. Nunca es suficiente, ese sería el resumen del esfuerzo. Aunque te esfuerces, aún uno se puede esforzar más. Qué es lo que quieres conseguir? y, lo vas a conseguir con esfuerzo o sin esfuerzo? Sin esfuerzo, es que te tocó la lotería, o es que era el destino; con esfuerzo, aún, te puedes esforzar más. Puede ser que, si no te paraste a pensar en el concepto “esforzarse”, es que vas consiguiendo, o no, pero da igual, total, muchas veces, se consigue lo que se puede, con o sin esfuerzo. Por tanto, pensar en esforzarse es como creer que uno puede controlar su vida, cuando son los demás quienes deciden. A ver, uno hace lo que puede, y se esfuerza, es decir, trata de hacer las cosas como mejor sabe, y lo que va uno “calculando” que se puede hacer. Y esforzarse es, al final, esperar un resultado, resultado del esfuerzo, ea. Casi el problema no está tanto en el hecho de esforzarse (que el esfuerzo, cuesta, ese es el problema), sino el hecho de esperar resultados por el esfuerzo realizado. Puede ocurrir que el esfuerzo te lleve a donde ves que te gusta estar, o no. Lo suyo sería decir, que no vas a dejar de esforzarte sólo porque no consigues lo que quieres, osease, hay que seguir esforzándose. Y tooooda la vida esforzándose. Y resulta que, qué entendemos por algo que vale la pena? cuando hay que esforzarse mucho, o cuando no hay que esforzarse tanto? Vamos, que si lo vale, te dejas la piel, pero es que, no tendría uno que dejarse la piel si realmente hubiéramos acertado, pues la idea es que las cosas fluyan, no que haya que “desmorirse” en el intento… También es a lo que uno esté acostumbrado: si fundamentalmente vas logrando lo que quieres sin mayor dificultad, o es que uno es muy habilidoso, o es que tiene mucha suerte y todo se lo conceden por, no sé, porque sí. Sin embargo, aún obteniendo lo que quieres sin mayor esfuerzo, aún uno iba a pensar que podía obtener más… Pero eso ya sería entrelazarse con otro tema: la satisfacción aparente, o la eterna insatisfacción. Va a ser el equilibrio, la homeostasis, quien decide. Uno con-vive consigo mismo, con-viviendo alrededor y rodeado de otros seres humanos. Según vaya equilibrándose el equilibrio, valga la redundancia, vas experimentando sensaciones. Que afirmativo? pues bien. Que negativo? pues desequilibrio. Sencillo, aplastante. Y sigues: vas haciendo, vas haciendo, vas no haciendo, vas haciendo. Y, te esfuerzas, más o menos, mucho o poco. Vas consiguiendo lo que quieres, vas no consiguiendo lo que deseas, vas encontrándote con lo positivo, vas sorprendiéndote con lo negativo. La cosa circula, aunque se estanque, que nunca se estanca: o mejora o empeora, depende del esfuerzo, o no. Siempre fluye, y todo influye. Cómo no vamos a fluir, si fluye hasta el río con sus piedras y matorrales? Todo va en alguna dirección. Está claro que no podemos saber a dónde vamos, por mucho que lleguemos a un punto predecible. Si pensamos “en grande” (hay que pensar, sí), no sabemos a dónde nos conduce todo lo que vivimos. Sólo queremos estar bien, pero estar bien es equilibrio, y equilibrio puede ser muchas cosas. Puede ser decirse “mientras yo esté bien, me da igual mi alrededor”, o lo que es lo mismo: el equilibrio de una persona pasa por desequilibrar al de al lado… Casi me atrevo a apuntar, no con el gatillo, ni con el dedo (que es de mala educación), sino con mi opinión (sólo es una opinión, no? inofensiva…), que si no te importa desequilibrar el mundo mientras tú estés equilibrado, es que muy equilibrado no debes de estar. No tiene ni pies ni cabeza, y el equilibrio, es la cabeza sobre los hombros y los pies en la tierra. Tampoco sería creíble vivir equilibrado cuando tu alrededor no lo está: no se contagia el equilibrio, se contagia el desequilibrio, vaya por dios. Si entendemos que cada uno se haga responsable de su propio equilibrio, ya puede venir un maremoto, que supondrá mayor esfuerzo para superar la marea, pero la vida de uno es lo que al final importa, y el maremoto, se supera. Si fuiste tú el maremoto, te van a superar. Si eres tú el que sufre el maremoto, lo vas a superar. Llamémosle con esfuerzo, o supervivencia. Si nos tocó nacer, todos queremos estar aquí, y todos queremos estar bien. El mayor o menor esfuerzo que supone la vida, es porque el camino se interpretó como supervivencia. Y haciendo un repaso de la historia, ahora el camino podemos interpretarlo como convivencia, pero no deja de ser supervivencia. Es verdad que ahora apretamos menos el gatillo que en historias pasadas, pero sigue ocurriendo y es que falta pensar. Aún al ser humano, le falta pensar. No haremos caso de quienes no piensan, porque con ellos no llegamos a ninguna parte. El problema es que el mundo, nuestro mundo, esté en manos de quienes no piensan. Y pienso yo en voz alta: cómo llegaron ahí sin pensar? O sea, no piensan, pero deciden. Cómo es eso? Personalmente, no lo entiendo, y me esfuerzo, me esfuerzo. Vale, sí, todo tiene una explicación. Quizás es que el que piensa, sabe que decidir es una gran responsabilidad, y se aparta… Quizás el que no piensa, es más atrevido, pero sí que se atreve a pensar que sus decisiones son acertadas (no se atreverá a pensar que se equivoca, ya ha hecho bastante con decidir). El esfuerzo ya es una decisión, y supone un esfuerzo, el resultado te transmite un equilibrio que sólo por supervivencia, tratas de convivir contigo mismo y con lo que te rodea. Vamos, que esta entrada de blog es como un gatito jugueteando con un ovillo de lana…

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