Conclusiones



Espacio para compartir el psicólogo que todos llevamos dentro.

Psicología, Sexología, Salud, Educación, Opinión, Humor, Mascotas...





Encantacuento


Estaba el Señor Don Gato,
sentadito en su tejado,
marramamiau miau miau,
sentadito en su tejado.

Ha recibido una carta,
si quería ser casado,
marramamiau miau miau,
si quería ser casado.

Con una gatita blanca,
con una pinta en el rabo,
marramamiau miau miau,
con una pinta en el rabo.

De contento que se ha puesto,
se ha caído del tejado,
marramamiau miau miau,
se ha caído del tejado.

Se ha roto siete costillas,
el espinazo y el rabo,
marramamiau miau miau,
el espinazo y el rabo.

Ya lo llevan a enterrar,
por la calle del pescado,
marramamiau miau miau,
por la calle del pescado.

Al olor de las sardinas,
el gato ha resucitado,
marramamiau miau miau,
el gato ha resucitado.

Por eso dice la gente,
siete vidas tiene el gato,
marramamiau miau miau,
siete vidas tiene el gato.

Después de comer sardinas,
con la gata se ha casado,
marramamiau miau miau,
con la gata se ha casado.

Tuvieron cinco gatitos,
que juegan por los tejados,
marramamiau miau miau,
que juegan por los tejados,

Sale la luna lunera,
y este cuento se ha acabado,
marramamiau miau miau,
y este cuento se ha acabado.

EL SEÑOR DON GATO

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