Conclusiones



Espacio para compartir el psicólogo que todos llevamos dentro.

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Neurona traviesa


Bueno, pues hoy ya es de verdad oficial que de las actividades que realizo, una finalizó. Eran tres, y he acabado una, y no os creáis, que la que termina era la oficial, vaya, y lo que me daba para pipas, (ahora sólo tengo para cleenex, ya no como) y de las otras dos que quedan, una es estudiar, cosa bastante ingrata, porque yo por mi ya no estudiaba más, ya está bien! No queda ná. De profesión, opositora: me opongo! ya nos vamos conociendo… Debe ser que, si hace años me daba pereza opositar, ahora que no puedo padecer pereza, es cuando debe ser que he perdido la perspectiva sobre el funcionariado. A mí me parece que va a desaparecer, por lo que podría desaparecer ya, eso que me ahorro. Los que están ya, ok, o no ok, pero las nuevas incorporaciones, me da que, tanta descompensación de plazas ofertadas y personas que se presentan, no cuadra, pero las necesidades están ahí, lo que pasa es que, asegurar, ais, si es que, qué se pretende asegurar? que toda clase de trabajadores ocupen un puesto, cuando quizás una de las razones de pérdida de dinero es la ineficacia en el trabajo? Y cómo se consigue la eficacia? Si al menos creerte con la seguridad de que tienes un puesto de trabajo motivara… La motivación está para estudiar la oposición, eso, luego ya puede sobrevenir la pereza, y la ineficacia. De todas formas, casi va por áreas de trabajo, hay campos de trabajo de funcionarios (uy, cómo suena eso, me habré expresado mal, seguro) que no pueden sucumbir al total bienestar, porque si no fuera por ellos, entonces sí que ya esto sería un desastre. Sinceramente, cuál es el problema de currarte tu trabajo? de tener que llamar a mil puertas? la oposición es una puerta más, por lo que, su existencia, no puede ser que encerrarte a estudiar, memorizar y rezar se llame bienestar (y, personalmente, me parece muy poco constructivo); sí, claro, el bienestar se consigue después, aprobada la plaza, el descanso del guerrero, es casi normal que una cosa lleve a la otra… Y en cuanto a lo de las mil puertas, la puerta ponerte a opositar no te garantiza nada, somos muchos para lo poco mismo que hay. Y lo de currarte tu trabajo, es la privatización de toda la vida. Si funcionas, estás, si no, fuera. Y cuál es el problema de, si funcionas, estás, y si no, no? tú imagínate si no funcionara un cirujano… Si se carga a los pacientes, hace perder dinero, nadie querrá operarse en ese sitio! Pues fuera. Está claro, resulta razonable que en lo privado, contrates a tu familiar o a tu amigo cirujano, pero por mucho primo o amigo que sea, si no se lo curra, es como para decírselo (aunque se enfade). Pero esas relaciones familiares y amistades existen igual en la pública, y desconozco cuántos pacientes hay que cargarse para que ya sea escandaloso lo que haces y tengas que abandonar el puesto. Pero es que, además, de lo que se trata es, quien no se puede pagar el cirujano, pues hará falta lo público! YO CREO QUE EL PROBLEMA ES HABER INVENTADO EL DINERO. Supongamos que un panadero necesite ser operado, pues el médico opera y, a cambio, el panadero le proporciona el pan nuestro de cada día. Vamos, el trueque de toda la vida. Ya, pero quizás el médico no quiere pan. No pasa nada, el médico hará de panadero a otra persona, es decir, si lo que quiere el médico es un florista, le dice a éste que le consigue pan a cambio de flores, y entonces los tres súperconectados, (un facebook, je). Al final, el valor de las cosas, tienen que ver con la necesidad real de esas cosas. Que exista el dinero, no ha solventado, (si era ese el problema), ni la picardía ni el engaño ni el trueque tramposo. El mejor negocio es el intercambio de necesidades. Es que eso ya es ser feliz. En fin, ni siquiera importa cuánto más se quiere ser feliz. A mayor necesidad de necesidades, más faltas hay que cubrir, sólo tienes que encontrar esos intercambios. En qué momento el ser humano confundió todos estos términos?... A veces me da la impresión de que, el ser humano, o se pierde en un laberinto de pasiones, o se pone a filosofar sobre ese laberinto, y no encuentra la salida, precisamente porque se pone a decirse cosas como que el dinero no da la felicidad. Para mí que no se aclara. Todo este cacho preámbulo viene a cuento porque me puse a pensar en qué se parece la organización del mundo a la organización del cerebro humano. Debe ser que compruebo que mi cerebro tiene, a partir de hoy, una actividad menos, y se tiene que reconvertir. Si de las dos tareas que quedan, una es estudiar, por y para el sistema (y para mí misma, sí, eso cuando lo vea), pues puede ser que, al fin y al cabo, cualquier actividad que desarrollamos querríamos llevarla a cabo sin disonancias, vamos, entender la vida que llevas, digo yo, no sé, no sólo es vivir y “esto es lo que hay”, “es que es así, no te comas la cabeza”. Sí, claro, tengo unas ganas de comerme la cabeza que no se lo imagina quien inventó el funcionariado, porque digo yo, que el funcionariado, responde al funcionamiento real del comportamiento humano, o es una invención? para estar entretenido y pagando tasas, y luego es que lo público cuesta mucho dinero, que no hay productividad … sólo tengo disonancia… Ánimo, opositores del mundo. Va por etapas, ahora hay que animarse, diría un psicólogo…: o sea, está claro qué fue antes, el huevo (el cerebro) o la gallina (el funcionariao): a ver, que todo hay que explicarlo, pues qué va a ser? la gallina, que es la que pone el huevo!

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