Conclusiones



Espacio para compartir el psicólogo que todos llevamos dentro.

Psicología, Sexología, Salud, Educación, Opinión, Humor, Mascotas...





Vivir del aire, del viento...

Con el asunto entre manos sobre aquella historia (pesadilla) del incumplimiento (desconocimiento) de la ley, nunca con premeditación y alevosía, pues que jugamos a mandarnos carticas el Estado y yo. Será un romance? El Estado me notifica, yo le escribo que alego que no alego (pa qué), y me vuelve a notificar, y me dice que puedo interponer reclamación. Tendré que escribirle yo ahora que no reclamo que reclamo? Y, mientras, a vivir del aire. Si, al menos, pensaran que ya tengo bastante con quedarme sin un mes de paro, el resto, yo lo que no puedo hacer es estar esperando a todo este proceso de amor de cartas, escritos, deberes y obligaciones. Se pensarán que, vivo del aire. Es que soy etérea, no tengo cuerpo expreso, ni gastos, ni gatos a los que alimentar, y supongo que incluso creen que no tengo ni ganas de cobrar los meses que me faltan. Como vivo del aire, para qué querría yo dinero? Vamos, ya puede subir el petróleo, que yo a mi coche no le echo gasoil, es que mi coche no se conduce estando sentado al volante, sino estando en punto muerto empujándolo y con una cuerda va atada una tabla de surf, con el viento que está haciendo, es que, vivo del viento… Pero empecemos el día por el principio, que el día de hoy empezó ayer. Fue ayer cuando se ve que me llegó la notificación, pero correos me dejó más bien el aviso para que fuera a la oficina. También lo encuentro lógico, porque si llaman a casa y te entregan la carta, los que están en la oficina, qué hacen, se comen los mocos? pues de compañerismo es repartirse el trabajo, el que reparte, reparte avisos, y la ventanilla te hace la entrega. Eso es trabajo en equipo, tercero en discordia es el usuario que, por supuesto, nunca le iba a dejar en el BUZÓN de sugerencias a correos nada que pudiera ofender, mi primilla curra en correos y lo hace súperbien! lo que pasa es que vivimos en poblaciones distintas, ché. Total, que veo el aviso, y veo que es del Ministerio de Trabajo. Lo primero que hice fue tratar de entender si ponía “Trabajo” o “Tráfico” (los de correos también tienen letra de médico, que no se crean los médicos que son especiales). Suspiré al más o menos adivinar que ponía “Trabajo”, y entonces dije en voz alta “menos mal que no es del Ministerio de Tráfico!” y en mi casa enseguida me preguntaron si es que me había vuelto a pasar (de velocidad). Y yo “no no no no, o, no sé, nunca se sabe”, por si acaso. Ahora mismo, con las señales de 120 tapadas esperando a la pegatina de “110”, como que queda la carretera sin nada que ponga la velocidad a la que se puede ir… es momento de aprovechar para ir a 200? en fin, no te pueden multar, no pone nada! eh, ahora vuelvo, jaja. Incluso se puede ir a más de 200, lo que pasa que mi coche ése es su tope, lo sé ;-) Nada más lejos de hacer apología de la velocidad (del viento), supongo que se hace educación vial en los coles, no, en los coles no, en las guarderías. De todas formas, siempre diré que el peligro no está en la velocidad, sino en saber ajustarla y, sobre todo, en esas maniobras suicidas o asesinas, véase, adelantamientos indebidos, saltarse un stop, los semáforos, o creerse que ves a través de la niebla o algo así, y que la lluvia es la oportunidad de hacer aquaplanning y darle a tu vida un poco de sensación de vivir o algo así, que muere más gente todos los años en las carreteras que en una guerra. Eso, el que se muere, pero los que se quedan “tocaos”, otros tropecientos mil. Pero está claro que, el zambombazo que te puedas dar a 80 km/h no es el mismo que a 120. Eso, lo puedo entender hasta yo… aunque todo dependerá de cómo caigas, si hasta andando te puedes quedar en el sitio… A qué velocidad se va andando? si en realidad te caes porque, o has pisado mal, o había un desnivel que en todo caso ni lo viste ni lo calculaste. En fin, que menos mal que el aviso de carta no era de Tráfico, ahora sólo falta esperar a que yo misma no vaya a 120 sino a 110 porque pagar 100 euros de multa sería el colmo ahora que el paro se está haciendo el remolón con el ingreso de lo que aún me corresponde. Nos va quedando claro quién y cómo se está haciendo que el país salga de la crisis, no? Oye, si a mí me dicen que ir a 110 es mejor que ir a 120 porque se ahorra, buena medida será. Si lo que más me sorprende es escuchar noticias donde nos cuentan que con los tiempos que corren precisamente en crisis, pues que los ciudadanos estamos ahorrando. Quién se cree eso? el que tiene, va a seguir gastando, y el que no tiene, no es que ahorre, es que no gasta! Cómo pueden los políticos lanzan mensajes que no son verdad? ah, que soy ingenua, vale vale. Sí, es como bien es sabido en Psicología (estudio del comportamiento humano), las palabras que ha de contener un discurso, y las que nunca se pueden pronunciar. Es el eco que se quiere implantar en el cerebro de los votantes. Aún así, el cerebro todavía es un enigma, sobre todo el cerebro de la mayoría de la gente, jejeje. Bueno, el mío también, y retomemos. Pues me dispuse a salir de mi casa dirección correos en respuesta al susodicho aviso a por la susodicha notificación. Pues eso que abro la puerta, la cierro y me dirijo hacia el ascensor (nunca se me ocurrirá bajar las escaleras, hay que ser idiota), y va y me cruzo con mi vecino! Dios mío, ese vecino sacado de un catálogo no de ropa, sino de guapos, y de ropa también, que va estupendo siempre, pues ala, ahí “toa” “nervosia”, y su perrico, que es una ratica, que antes me ladraba y ahora hasta me guiña un ojo, quiere que sea su dueña, seguro, jaja, y el vecino también lo quiere pero aún no lo sabe, jaja. Y cómo se lo digo? Se lo explico antes a su novia? una novia de catálogo, claro, que aún va más fashion que él, y que yo… Ná, no hay ná que hacer, sólo ponerse nerviosa y, ayyyy, alegre! De hecho, cuando me cruzo con mi vecino, básicamente es el único momento en mi vida global en el que me pongo a pensar en cómo decir el “hola” de modo seductor, atractivo, en fin, y que me sale todo lo contrario, debo parecerle una tía rara, además que en esas reuniones de vecinos, precisamente no se pueden ni ver él y mi padre, pero vamos, eso ocurre porque también es verdad que a mi padre no lo puede ver nadie, sólo cuatro gatos, y entre ellos estoy yo, más que nada porque mi padre es la voz de la conciencia (yo también, heredado) y eso es anti-comunidad de vecinos y de lo que sea, sencillamente, anti-común. Pero a mí no me importa que mi vecino no tenga sentido común, se lo perdono, es que se lo merece, ay, porque me saluda, y me hace temblar, eso, va más allá de cualquier historia racional, la conclusión de todo esto es que hay que tener un vecino guapo! Bueno, y después del momento ascensor, la vida de tu vecino y la tuya se separan, y se pasa, ale, ya ta, jaja, y ya estás en la calle. Lleva haciendo viento una semana ya en Alicante, eh? bueno bueno, es que había peña haciendo surf en la playa de la albufereta! me he quedado muerta, no lo había visto nunca, quizás porque cuando hace viento permanezco en mi refugio, pero como esta vez había que ir a correos, pues mira, la mar de neoprenos ahí pillando olas, bueno bueno, la película “Le llaman Bodhi”, no pillaré yo a un Keanu Reeves? él que pille la ola, y yo le pillo a él, jaja. Le contaría que yo hago surf con el coche, por lo del petróleo. Y que me asesore con la mejor tabla de surf para la circunstancia. Al guapo surfista también le perdonaría que se ilusionara con el viento. El viento, para qué estará contemplado este evento de la naturaleza? A ver, puedo entender el sol, la lluvia, la luna, las estrellas, los eclipses, pero, el viento? pa qué? El viento sirve para que se me meta en los ojos la arena de la playa de la albufereta, más la tierra del socavón de la eterna obra al lado de mi casa, no sé qué de tubos, y ya van tres, se ve que no queda claro si los tubos se colocan al derecho o al revés, como las pilas. No es lo mismo el lado positivo que el negativo. Efectivamente, lo positivo del viento es el surf, lo negativo, es la incomodidad de estar en la calle. Lo que va siendo preocuparme por el pelo que se descoloca, vamos, para nada, es que a mí me queda mejor el pelo descolocado, je. Es cierto que nunca me preocupó el pelo, pero porque ya vi que tenía vida propia. Al fin y al cabo, mi pelo despeinado va a juego con mi personalidad. Pero es que, porque no me lo puedo peinar, a dónde podría ir yo con el pelo bufao? Mejor despeinao que bufao, jaja. Algo ocurre si lo peino, y es que le sale electricidad, oye, ni idea de física y química, pero alguna idea de aceptar la pinta que te ha tocado tener, pues va a ser que por realidad, comprendes que tu pelo sabrá lo que hace. Casi diría que el viento lo que consigue es peinarme! No sé, viento desconcertante, o más bien desestabilizador. El viento no es una nube, pero sí puede que las traiga rápidamente (es luego cuando se las lleva). Ya voy pensando que la climatología es más ciencia que la psicología. En todo caso, relación hay, por supuesto. O sea, estoy diciendo una perogrullada, vale. Precisamente, en el documental que colgué en el blog el otro día sobre el reloj biológico, comentaban que el sol era alegría alegría para las neuronas. Y bien es sabido que en los países con poca luz del sol, se deprimen más. No deja de ser curioso, aunque ya no lo sea porque sepamos que es así. El cuerpo humano tiene sus cosillas, y los seres humanos queremos saberlas. Me sabe mal porque, en el último trabajo que tuve, el día más comprometedor que viví fue precisamente un día que hacía mucho viento. Bueno, también es verdad que los días de sol fueron comprometedores igual, pero no en el sentido usuarios, sino el de compañeros de trabajo, jejeje. Pero me dio la impresión que ese día de viento, fue especialmente, especial. Y no fue el viento, fui yo que no lo contemplé. Si actuando de la misma manera, cada día parecía un día cualquiera, ese día no lo fue. Pudo ser pura coincidencia, pero cuando eres responsable de una tarea, no puedes dejar nada al azar. Si algún día me animo a realizar un doctorado, será sobre la influencia del viento en el comportamiento humano. Haces un repaso de la bibliografía, una justificación de qué te ha llevado a realizar tal estudio, coges una muestra, variada, de vidas y circunstancias, y ansiosamente haces una lectura de los resultados obtenidos. Quizás para la humanidad tampoco sea demasiado esclarecedor, seguramente porque sabemos que el tiempo influye, incluido el viento, pero, desde luego, yo lo habría vivido en mis propias carnes. Como todo, por ejemplo, saber que el viento influye, es como saber que todo influye. O el doctorado también lo podría hacer sobre el hecho de saber que las cosas influyen y qué ocurre tanto cuando no se saben como cuando se saben, si hay alguna diferencia. La hipótesis sería que hay diferencia, y entonces ya veríamos si existen diferencias significativas entre saberlo y no saberlo. Bah, total, que no voy a hacer doctorado, jaja, a que soy una veleta? Toda esta entrada de blog tiene explicación, y es que hoy hace viento. El palo sigue como una estaca, no hay notificación que me desestabilice! El Estado sabe que vivo del aire, que a ver si la pluma que quiero alcanzar, va y soy yo queriendo volar; en realidad, uno hace según sople el viento.

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