Conclusiones



Espacio para compartir el psicólogo que todos llevamos dentro.

Psicología, Sexología, Salud, Educación, Opinión, Humor, Mascotas...





Concluir sería como conocer toda la verdad

Esto es acto de valorar lo que vale. Ay, es que, no siempre, lo que vale, ni lo vale, o, lo vale, pero hacemos que no vale… A mí es que no me cuesta reconocer que, cuando una cosa vale, vale. Pero, vale, sabemos que esto no suele suceder, de ahí el hecho de escribirlo y contarlo al mundo! ese mundo loco loco ( es q había una peli que se titulaba así: “El mundo está loco, loco, loco”, muy buena), es una locura no valorar lo que vale! estamos locos o qué? jejeje. Bueno, no es locura, será… envidia? Es algo como que “no se me ha ocurrido a mí, sino a ti, y eso no me gusta nada nada nada”, je. O sea, que no es que el mundo esté loco loco loco, sino que lo bueno, no si breve dos veces bueno, sino que, lo bueno, si no viene de uno, entonces, nada nada nada… Personalmente: qué lástima! pero bueno! Un ANÁLISIS desde el estudio del comportamiento humano, sería DESVELAR que si alguien hace y/o dice algo que vale y los demás no reconocer que ese algo vale, es porque esos demás se creen que si el otro hace y/o dice algo que vale, es como si uno no valiese, vaya por dios. No tiene sentido, pero tiene sentido, por supuesto. Es la amenaza, no de Andrómeda (otra peli también de estas ya que tienen sus años), sino que, uno se cree que, porque el otro valga, pues que te va a quitar de tu sitio, porque debe ser como aquella otra peli, que sólo puede quedar uno (Los Inmortales). Ni siquiera el problema de creerse que a uno le van a quitar de su sitio es de uno, las cosas como son, que para eso esto es un blog donde explicar por qué somos como somos, tema interesantísimo donde los haya. El problema es que no cabemos todos: si todos valemos, no podemos todos, por ejemplo, y esa es la razón de la creación de esta entrada de blog, escribir una columna en el periódico. No hay periódico del tamaño del mundo donde TODO el mundo se pueda expresar, y tampoco hay tantos periódicos en el mundo como para que toooodo el mundo pueda expresar lo que puede aportar. Ya es tener coraje y ser valiente el creerse que tienes algo que decir y que los demás, pues que te lean. A estas alturas del partido, ya sabemos que no tiene tanto que ver con valer como con saber hacerlo, jejeje. A estas alturas, porque escribo, pero y desde abajo, que me debo creer que se me lee (y se me valora), pues ya nos vamos dando cuenta de cómo funcionan las cosas. Oye, que a mí me ha costado mucho verlo, se ve que no nací sabiendo ;-) Qué va, es broma. Nadie nace sabiendo. A partir de ahí, es decir, desde nacer, pues aprendes. Y es que cada uno aprende según su proceso, y su progreso. O no! aprendes, ciertas enseñanzas, es que todo el rato se aprende (lo que pasa es que, a ver el qué), y según, pues hay enseñanzas que ya aprenderás que has de DESAPRENDER. Insisto, se aprende a que tienes que desaprender. Si lo que sabes, no te VALE, pues fuera. No es tan sencillo, son muchos los factores (uy, hacía tiempo que no lo decía! eso de “son muchos los factores”, mi frase favorita! la pondré en “frases”, venga!), total, que desaprender también es un proceso, está claro, y a mí me gusta decir que desaprender es aprender. Me di cuenta del proceso con un libro que cayó en mis manos cuando tenía... doce años! dios mío, yo creo que estaba “condenada” a esto, jejeje, el libro es “Aprender a aprender”, con unos patos en la portada, uno con un flotador, y no me preguntéis de quién es ni la editorial porque tendría que buscarlo en la trope-estantería que está que se descuelga de la pared, no hay tornillo que aguante tanta sabiduría, jaja, no? ojalá tuviera todo lo que he leído en mi vida bien anclado en mis neuronas… Es un tema curioso, a ver, para mí, sí, eso de que lees y no ves ningún reflejo real en tu cerebro de todas esas palabras, frases, estrofas! libros que ojalá se te metieran entre las meninges y el líquido cefaloraquídeo, vamos, que los libros fueran como fumarse un porro y un bajón de porro fuera un subidón de libro, que cada escrito que lees que VALE, se te incustrara como una sustancia psicodélica que te hiciera ver todo lo que tienes que saber… Quizás, es por eso que escribo aquí en el blog, escribo porque leo. Y como aquí nos lo contamos todo (o sea, me lo contáis a mí y yo todo lo cuento, jiji), es verdad que leo lo que no hay que leer, venga, oyoyoyoy, ay, yo qué sé! una vez os dije ya auí en el blog (es que ni me leéis ni hacéis caso! :P), que leer es una cosa, y otra cosa es… qué se lee. Ni todo está en los libros, ni cualquier libro lo VALE, ni todo el mundo tiene algo PROVECHOSO que decirle al mundo, ni todo aquél que escribe sabe lo que dice, ni tantas cosas que, acabas por aprender, en realidad, de quién tienes que aprender… Entiendo que me enrollo como una persiana, quizás fui persiana en otra vida y eso se me ha quedado, joer, que todo os parece mal! si digo poco, porque soy una “matá”, y si hablo mucho, es que “no paro”, bueno bueno bueno, ei!, loco loco loco! nada nada nada! jajaja. Se puedo uno reír mientras escribe, y decirlo? En fin, eso ya para otro día. La cuestión es (joer, sí que me enrollo, sí), es que, INCORPORO enlace sobre lo último que escribí que sinceramente me parece acertado que se escriba y que se hable de ello, pero, por favor, no como “la noticia del día” o algo así. Quisiera creer que, si es verdad que mi vida sucede y me entero de la vida alrededor al ver y oír las noticias, periódicos, pues que se habla de las cosas porque, como mínimo, lo hablas porque se ve que, naciste en una ÉPOCA de la humanidad en la que ocurren estas cosas. El enlace, haciendo click en la imagen, es a un artículo escrito por Carlos Boyero, alguien que me cae como el culo, que me parece un pretencioso, y tengo memoria para acordarme que ya dije que en el blog puse un enlace a Emilio Duró que me parece que se EQUIVOCA cuando habla de los psicólogos, que, los psicólogos, tratamos de hacer lo mismo que hace Emilio Duró, y que quizás Emilio Duró conoció a psicólogos que eran para mandarlos a freír espárragos, y yo encantada con los espárragos que para eso me los como, a los espárragos y a los psicólogos que no VALEN un pimiento! que me como también los pimientos (todos los psicólogos deberían ser vegetarianos, y con dos huevos! tortilla de espárragos con pimientos? rojos, pimientos rojos por darle color, ay, he sido escaparatista, que una sabe tener gusto para las cosas, jejeje, pero no cocino, pero sé dar ideas! podemos hacer algo como el Bulli pero con psicólogos por medio? todo se andará…). Lo que me pasa con Emilio Duró cuando lo leo, es lo mismo que me pasa cuando oigo a Carlos Boyero. Es decir, que a Emilio Duró lo veo y me gusta (genial en el ADDA de Alicante, para alguna cosa sirve la Diputación de Alicante, jejeje), pero lo leo, y digo “puff”. Y es que, a Carlos Boyero lo leo y me gusta, y lo pongo aquí. De todas formas, está el “inri” de las cosas, jejeje, vamos, que Carlos Boyero no sabe que los vikingos, en realidad, no llevaban esos cuernos en la cabeza. Pero bueno, se lo podemos perdonar, porque es lo que nos han hecho creer, vaya por dios. Es una buena reflexión sobre lo ocurrido en Noruega, Francamente, llega un momento en el que no sabes si lo que quieres es gustar o lo que quieres es que te entiendan. Y como eso lo podemos saber todos, no nos cuesta nada decir “chapó” si es que es genial lo que hace el otro. Lo uno debería saber, es que es genial dar con alguien que sabe. Porque de esa persona vas a aprender, de esa persona, puedes desaprender aprendiendo lo que realmente vale. No quiero entrar a hablar de que, parece que hay que aprender lo que no vale, pero, como es lo que funciona, pues lo tienes que aprender. Mi última entrada de blog fue así, pesimista? joeeeer, jaja, pero vamos a ver, pesimista? victimista? y si la vida humana es casi así? no me vale, no me VALE! no me vale, no valer. Si a ti, no te vale, sigue diciéndomelo porque, yo no valgo, vale, pero, tú sí que vales ;-) Está claro que yo no valgo en un mundo que todo vale, porque no todo vale, venga. Y, sin embargo, sigo aquí, quiero estar aquí mientras pueda. Y lo voy a contar, y me haré eco, no lo voy a poder evitar, y en realidad, no de lo que vale, porque nos da igual lo que nos digan los demás de qué es lo que nosotros tenemos que valorar. Lo que vamos a hacer, es valorar lo que vale, simplemente. Y que nadie se crea nada, y que no se crea nadie, eso es lo que pasa, seguramente, que uno hace un día una “o” con un canuto y ya se cree que todo lo sabe hacer. Y, entonces, desde aquí, la pregunta es: quién decide las cosas? Hasta para eso tenemos respuesta, por supuesto. Hablaremos de ello, sólo por curiosidad. Otra cosa es tratar de cambiar el mundo, buenooo, claro claro, cambiarlo a la manera de quién? Hablaremos de ello en otra entrada de blog, porque, IRREMEDIABLEMENTE, en este blog no vamos a poder eludir el concepto… el concepto, el constructo, y la creencia de, de… de…. puedo acabar esta entrada de blog sin saber cómo acabar? sí, por favor! eiiii, a veces se puede no saber cómo? si pasa todo el rato! pero vamos a ver, hasta quien hace y cree que sabe lo que hace, va y hace y es porque no sabe lo que hace! esto es de guión de peli, pero porque yo no hago nada por casualidad, lógico y normal, que tampoco lo es, pero que, la idea iba por ahí, quien sí sabe cómo acabar, sabe que así no, y yo les veo que hacen cosas en la vida y es tan sencillo como verles y decir que, así, NO. Tampoco tiene mucho mérito estar en contra de lo que ha ocurrido en Noruega, tampoco tiene mucho mérito DENUNCIAR lo que no VALE. Sin embargo, sí lo tiene, porque, como no sabemos lo que pasa por la mente de algunos humanos, pues más vale tener el valor de denunciar esto que pasa, y, lo que ya va pasando, es que hasta se pone de moda denunciarlo, y acaba por dar igual denunciarlo. Da igual estar en contra de lo malo, se alza la voz, sabemos ya qué es la violencia, que ya no tiene nada que ver con matar, que, no obstante, se sigue haciendo, va y es lo escandaloso, es que ya nos dimos cuenta que es escandaloso matar; y entonces, el paso sigueinte es darse cuenta que es escandaloso vivir muriendo mientras otros manejas los hilos, y, sigo escribiendo y ya no sé cómo concluir. Quizás, ahí estamos, concluir sería morir, sería como conocer toda la verdad, y nada más que la verdad. Pero, como eso no es lo que nos pasa, vamos a seguir sabiéndonos los unos de los otros.

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