Conclusiones



Espacio para compartir el psicólogo que todos llevamos dentro.

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Me he quedado sin palabras

Ups, se me ha colado una entrada de blog donde me desahogo hablando de política, jejeje. Actualmente, creo que es el tema que más morbo me da. No quiero hablar de política, pero no puedo evitarlo. De todas formas, no sé si es impresión mía, o es que el momento que me ha tocado vivir, espero que hablar de política no traiga mayores consecuencias (ya, bueno…), porque realmente creo que estamos viviendo un tiempo como para hablar de política, y mojarse. Al fin y al cabo, de derechas o de izquierdas, estaremos de acuerdo que mejor es una democracia que una dictadura. Una dictadura no da juego (no existiría este juego político de intercambio de parcialidades como lo llamo yo), independientemente de que la democracia sea la conocida dictadura de una mayoría sobre una minoría. Pero bueno, cabemos todos. Porque, sin embargo, seguimos sin caber todos… Una dictadura es espantosa por definición. Eso no se puede defender. Es cierto que todo lo que escribo, es opinión, pero porque sé que sólo es una opinión, siempre querré comunicarme de tal forma que pueda sostener mis argumentos desde el punto de vista del funcionamiento humano. Por eso entenderé la diversidad de opiniones, donde la mía es una más, y justamente esa diversidad desmonta la posibilidad de que una dictadura tenga lugar. Precisamente, la dictadura sólo es una opinión. Lo corrupto viene de la imposición de las opiniones. Esto lo sabe bien la dictadura, convencer y vencer: convencer sin que parezca sospechoso, es decir, oye, quien opine igual, que me siga, no?, y vencer, en tanto que tú, que opinas diferente, o te pasas a mi bando, sí o sí. En plan países, conquistas, y reconquistas mundiales, es a gran escala, pero esto pasa con el prójimo. Total, estamos hablando del ser humano igualmente. Entonces, claro que es un logro la democracia, pero sólo es un paso. Más que nada, porque el comunismo es una utopía, como la anarquía: no todos somos iguales, por lo que no todos vamos a contribuir igual, ni correspondería recibir lo mismo; de hecho, no ha ocurrido así, siempre hay quien se queda con lo que no le corresponde, o te cuenta el trueque según conviene… Y el autogobierno es bastante utópico también, aunque quizás es más real porque coincide más con cómo funciona el ser humano; no me refiero a que el ser humano sea autosuficiente, que no lo es, sino que tendría más sentido las pequeñas, o grandes alianzas, con un objetivo común, que es lo que realmente une a las personas. No hablo pensando que se me va a notar de qué color soy, porque habiendo colocado la carátula de Braveheart y gritando libertad, entonces soy anarquista. No me preocupa tanto la etiqueta, me preocupa más averiguar cómo funciona exactamente el ser humano, para encontrar la manera de relacionarse y organizarse socialmente logrando que quepamos todos. Sigo buscando el sentido a las cosas, y no tendría sentido que el ser humano siguiese procreando si resulta que no cabemos todos. Encima, si la Tierra es tan grande, ya sí que no entendería que no hubiese sitio para todos… De todas formas, yo quiero estar en un lugar que no haga tanto calorggg, y temo el frío que nos viene, con lo friolera que soy yo. Nací aquí, pero puedo morir allá. Lo único que me podría limitar es el lenguaje, que luego ya encontraría la forma de comunicarme, je. Pero no es exactamente la comunicación lo que impide moverse, sino lo que nos creemos los unos de los otros y, sobre todo, el desconocimiento. Habría que empezar a citar aspectos como miedo, supervivencia, rivalidad, puff, muy humano todo, y muy imperfecto también. Ni siquiera una cierta desconfianza sería justificable. O es que no hay sitio para todos? Donde comen dos, comen tres… Pues no. Yo creo que sería más fácil no dividir el mundo tal y como está dividido, que hay mil criterios, todos equivocados, je, sino que en el planeta, en una zona estuvieran los felices y en otra los infelices. El feliz siempre puede ayudar al infeliz, si se deja… Y el infeliz que no venga de aguafiestas, y que se quede en su territorio. Que el feliz se vuelve infeliz? multa para él y para quien le hizo infeliz. Que el infeliz se vuelve feliz? fiesta. Y no sería el dinero, fíjate, moneditas y billetitos de ná, los que nos marearan la existencia. Ni el color de piel, ni el nombre del lugar donde naciste, ni los glóbulos rojos, ni el embudo laboral, lo que nos traería de cabeza. Sólo se trata de que cada uno se junte con quien comparte objetivo, y ancho es el mundo como para compartirlo, y repartirlo. Me puedo imaginar que a los seres humanos nos sueltan ahora mismo en el planeta Tierra, una supervoz diciendo: enga, todo vale menos matarse, que para eso estáis todos ahí, para existir todos, nadie es más ni nadie es menos (ya sería curioso que eso se tuviera que explicar). Lástima que es que no lo voy a ver, porque he nacido demasiado pronto, porque eso se puede, estoy convencida. Ni lo voy a ver, ni lo he visto, pero sólo porque me conocí a mí misma, sé que eso se puede. Si tú que estás leyendo estas líneas, has llegado hasta aquí, ya somos dos que tomamos café (quien dice café, dice cualquier otra bebida espirituosa) y soñamos despiertos que arreglamos el mundo.

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