Conclusiones



Espacio para compartir el psicólogo que todos llevamos dentro.

Psicología, Sexología, Salud, Educación, Opinión, Humor, Mascotas...





Jaque, tocado y hundido

Hablemos de ligues. No se puede ser más torpe que en este terreno. Puedes no saber de matemáticas, o de economía, o de política, porque en realidad nada de eso importa. Interesa si ligas o no. Independientemente de que tengas pareja, todo sea dicho. Ay, puedes tener pareja y seguir con el gusanillo de querer saber si es que aún sigues gustando: ya no sólo quieres saber si gustas a tu pareja, porque eso al final se convierte en algo que presupones (por eso sigue siendo tu pareja, porque se supone que le gustas), es que uno quiere saber si gusta, osease, ligar. Ok, es cierto que la cosa cambia: no es lo mismo ligar si tienes pareja que ligar si no la tienes. Si tienes pareja, si no se entera tu pareja que andas por ahí ligando, total, mientras ni consumas ni coseches, no estás haciendo nada malo, jejeje. Insisto, mientras no se entere tu pareja. Si se entera, ya la hemos cagao con los celos, o con los no celos: si corretean los celos, mal por celos, cuando todo fue superinocente, es más, aún te haces el extrañado si tu pareja se pone celosa porque tú te pusiste a ligar, sin quererlo, sin voluntad y sin darte cuenta: porque otra persona que no es tu pareja te haga gracia, vamos, eso nunca significó nada… Y si no corretean los celos, mal porque no hay celos, es decir, porque eres un palo que no te afecta nada y es que ni te diste cuenta de algo que ocurría delante de tus morros, porque tu mirada no está contaminada y es por eso que no ves “maldad” en que tu pareja ligue ante tus entrañas… En ambos casos, desaconsejo tener pareja, de esa forma, los celos, por su existencia o por su ausencia, no son un problema, y porque, sobre todo, cuando no tienes pareja sabes que puedes ponerte a ligar todo lo que quieras. A ver, si tienes pareja, pues ya está, pásate de bando, que quienes no tienen pareja quieren todo el rato estar en el otro bando…. Bueno, es un decir, porque haberlos haylos quienes son muy felices sin pareja y es que no quieren una relación de dos ni en pintura. Eso de comprometerse, de “pertenecer” a una sola persona, ni queriendo, que ya es decir mucho. Es que, si uno se compromete, es porque quiere, digo yo. Pero como creímos que era para siempre, pues ahí está el truco del almendruco. Comprometerse es lo mismo que decidir si lo que vives es conveniente. Y lo conveniente, son muchas cosas, porque la pareja son muchas cosas. Seguramente, y ya os lo digo, no vale guiarse por el amor y esas cosas bonitas, bonitas mientras no intervenga lo feo. Pero como lo feo existe, e incluso se inventa, puede acabar por convenir, y cegar, y no ciega el amor, sino lo feo, porque puede ser lo que convenga. Amar, ay, amar, eso sólo unos pocos saben lo que es… Ni siquiera la correspondencia en el amor es amor, sino que es corresponder en la convivencia. Resulta que el amor es que acabas conviviendo, no sólo con tu pareja, sino con el pack, o sea, todo lo que conlleva tu pareja, y hay quienes encontraron la manera de convivir, y me tendrán que explicar cuál es el truco del almendruco porque yo sé que yo acabaré conviviendo con tropecientos gatos, que el gato es el único ser viviente que me entiende, y al que yo entiendo. Entonces, el gato y yo nos amamos porque sabemos convivir, porque nos correspondemos, porque somos compatibles… Ideal. Además, mi gato siempre iba a entender que tuviera cada cierto tiempo un ligue nuevo. Qué novio iba a entender eso? Total, si ligase teniendo pareja, yo que soy tan maja, mi pareja iba a, bueno, experimentar cierto grado de celos, pero sólo unos pocos (la nada no existe ni en el espacio, la nada es tan insípida que sólo por eso desconcierta), porque celos de los muchos es la antítesis de la sensatez (los celos es una gran tontería). Pero lo suyo es ligar cuando no tienes pareja: eso sí que es ligar. Y cómo se liga? Como psicóloga, y como sexóloga, para más colmo, porque la psicología es el estudio del comportamiento humano, pero la sexología es el estudio del comportamiento sexual humano, pues imaginaos mi actitud de estudiosa ante el tema: vamos, pongo todos mis sentidos, para una tesis, y doctorado y cum laude! Y entonces ligar tiene que ver con la seducción, y como el comportamiento humano siempre tuvo que ver con las matemáticas (el comportamiento sexual también, jejeje), pues se me ocurre que además de las teorías sobre la seducción, también entra en juego el ajedrez. Cómo no, todo es ajedrez… para mí, claro, cada uno que entienda la vida como quiera. Y ligar es mover pieza. Entraremos en análisis en otra entrada de blog. Ahora mismo, me puse a bucear en la psicología del ligue en tanto que me llamó la atención lo torpe que se puede ser, y lo que esto puede preocupar. Pero esto sólo es un naufragio de entrada de blog. Hubo un tiempo en mi vida que pensaba que eso de “le gusto a alguien que a mí no me hace, y me gusta alguien que no me hace ni caso” era cosa de patio de colegio. Tengo unos años más, y sigo en el patio del cole.

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