Conclusiones



Espacio para compartir el psicólogo que todos llevamos dentro.

Psicología, Sexología, Salud, Educación, Opinión, Humor, Mascotas...





Pensamientos ilustres, 1968. Capítulo I

Quien todo lo puede, de todo abusa.

Odiamos siempre al que tiene nuestros mismos defectos, porque nos parece que los desacredita.

Podéis dar al pueblo toda clase de libertades: él se encargará de perderlas.

Bienaventurados nuestros imitadores, porque de ellos serán todos nuestros defectos.

Hablad a cada uno en su lenguaje, pero siempre con vuestro pensamiento.

Es inútil contradecir; basta contrapensar.

Sólo se vive de aquello por lo que no nos importa morir.

¿Queréis conservar el prestigio de la popularidad? Criticad todo lo que se hace y no hagáis nunca nada. Sed siempre una esperanza.

Es de gran viveza anticiparse a ofrecer lo que sabemos han de pedirnos y por cualquier consideración no podemos negar.

Pocos recursos tienen a sí propio el que, para distraerse, necesita de la sociedad de las gentes.

La riqueza que ganó uno con el esfuerzo propio es la que más cuesta de adquirir, pero es la que mejor se conserva. Lo mismo sucede con la felicidad.

Antes de destruir una mentira pensemos en qué verdad hemos de sustituirla.

No hay que descender nunca al nivel de la inteligencia de los demás, pero hay que facilitarles el medio de que suban al nivel de la nuestra.

La mentira suele ser más clara que la verdad.

En la duda no te abstengas: sigue dudando.

Sólo se duda de lo que quisiéramos creer sin dudar.

El perdón supone siempre un poco de olvido, un poco de desprecio y un mucho de comodidad.

La mejor calumnia no nos hiere tanto como la más pequeña verdad.

Ante la verdad sólo ve uno malas caras.

Penosa situación cuando todos dicen de alguien “¡Qué bueno es!” y uno sólo sabe que no es tan bueno.

Cuando hacemos bien, pedir gratitud es pedir demasiado.

Hay seres tan despreciables que por no parecernos a ellos no nos importaría hasta ser más despreciables que ellos.

Pasado el amor, ¡qué ridículos nos parecen los celos!.

El que perdona a los malos, perjudica a los buenos.

La vida no es más que dolor permanente: el placer es un mero paliativo del dolor.

Nunca te encargues de dar una mala noticia.

Nada se puede aceptar de un malvado, so pena de envilecerse.

El dejar de querer mal es un principio de querer bien.

La mentira prueba vileza de ánimo, pues no teme los juicios ajenos.

Lo que es necesario decir, nunca se dice bien.

Bien está someter el corazón y hasta la voluntad, pero… ¿la inteligencia?.

Al que nos engaña no le contenta que le perdonemos el engaño; lo que quisiera es que no hubiéramos conocido que nos había engañado.

Nada molesta tanto como el ingenio a los que no lo tienen.

A nadie se odia tanto como a quien no se deja querer.

Cuando se huye no se elige el camino.

Cuando hemos hallado nuestra conveniencia creemos haber hallado la verdad.

Ante lo sucedido la pregunta más estúpida es: “¿Pero cómo ha podido suceder esto?”.

Nunca preguntes al que tiene la frente lisa, porque es señal de que jamás reflexiona.

La verdad, para ser respetada, no necesita más recomendaciones que ser verdad.

A las personas se les conoce por sus actos, y especialmente por aquellos en que median intereses.

Los humanos han sido siempre más constantes en el odio que en el amor.

La memoria es un rico don de la naturaleza, pero más rico don es el olvido.

Si te pusieras a ejecutar lo pequeño, tal vez llegarías a hacer algo grande.

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