Conclusiones



Espacio para compartir el psicólogo que todos llevamos dentro.

Psicología, Sexología, Salud, Educación, Opinión, Humor, Mascotas...





Un cuento

Me hago eco de un cuento, con moraleja y todo, de un hombre que ahora leo en escrito una entrevista, del que no hace mucho vi una entrevista en Buenafuente. Eso me pasa por ver Buenafuente, y por leer el periódico. Este hombre, se llama Emilio Duró. Es formador, así que, coloco esta entrada en la etiqueta "educación". Fue ver su entrevista en la tele, y algo ya comenté por el Facebook, porque algo dijo sobre los psicólogos, y yo, con mi revolución personal por la red social, comenté al respecto que, no sabía exactamente qué le pasaba a este hombre con los psicólogos, pero que yo, como psicóloga, me parecía muy bien todo lo que decía. Me llamó la atención que mencionara temas como la depresión y la alexitimia. Y a mí se me ocurrió mencionar que ambas dos están muy relacionadas, que no tienen por qué vivirse en la misma persona, pero sí en personas que están cerca. En este sentido, la depresión más o menos es conocida (que no lo es), y el término alexitimia va saliendo a la palestra. Por eso, y retomo el Facebook donde me expreso igual que aquí, entiendo que es acertado utilizar tecnicismos porque se manejan en los medios de comunicación. Y yo digo que hablo sin esos términos porque, para hablar en latín, la gente tendría que saber latín, digo yo. Por hablar el mismo lenguaje, en fin. Y te vas dando cuenta, como cuento yo, cuando das una charla y parece que tú mismo eres un power point y vas pasando las diapositivas, llenas de letras, hay que ser torpe para hacer algo así. Lo haces nada más acabar la carrera, porque casi es lo que conoces porque a todo a lo que asistes para seguir formándote es así. Pero si ya incluso en esas circunstancias eres capaz de desconectar con tanta terminología, imagínate impartir una charla a personas que no pertenecen a tu ámbito académico, porque se trata de la práctica real de contar algo que, si crees que interesa, en realidad hay que contarlo que se entienda, digo yo. Efectivamente, ése será mi estilo, cada cual con el suyo. Aún así, me juego lo que sea que, no empleo términos pero me enrollo como una persiana y eso también exige un nivel de atención y anotación que al tercer párrafo cualquiera está pensando en cualquier otra cosa menos en lo que una cuenta. Exacto, me tenía que haber metido en política! Ais, aún estoy a tiempo, ya no puedo pertenecer a ninguna juventud de nadie, pero sí ya tengo edad para ministra! ;-) Políticamente correcta soy en el momento en el que soy capaz de valorar lo que alguien trata de ofrecer, como es el caso de nombrar a este hombre, Emilio Duró. Bueno, valorar lo positivo del otro, eso no se hace en Política. Me he equivocado, jaja. Ups, ah, vale, pues nada, seguiremos con la Psicología, a secas. Pero que no, que para contar un cuento, lo único que hace falta es entender la moraleja y querer transmitir el mensaje. Eso es lo que ha querido hacer Emilio Duró, y que yo ahora cuento aquí, independientemente de que no estoy de acuerdo con la mayoría de cosas que dice en su entrevista escrita, me cayó mejor en Buenafuente... Vamos, pongo el link pero ya es el colmo difundir lo que estarías apuntillando entre sus comas, si es que este hombre hace comas, porque, en lo que fue en su entrevista en la tele, eran miles de palabras por segundo. No puedo QUEJARME de esto porque entiendo yo misma por ejemplo que escribo todo seguidito y que es nada atractivo visualmente y nada adaptado intelectualmente el soltar texto sin huecos… Por lo menos pongo puntos suspensivos; son mis favoritos. Y pongo punto y coma, que esa señal ortográfica existe! A continuación, como vengo anunciando, expongo el cuento con moraleja, cuento de perogrullo, pero lo cuento porque ya os cuento que es un cuento que no nos aplicamos el cuento. Lo quería contar porque, o sea, es curioso, ya otro día nos contamos por qué no hacemos caso de los cuentos. Algo podemos adivinar, que será que es algo que escuchamos, pero oye, hacerlo, en realidad, en esa ficción de los cuentos, no nos cuentan exactamente cómo se hacen las cosas. Da igual no discernir entre realidad y ficción, nunca te va a pasar lo que pasa en los cuentos. La moraleja es la enseñanza, pero otra cosa es el aprendizaje; eso, no está en los cuentos.
Los africanos dicen que cada día, cuando sale el sol hay un león que empieza a correr para coger una gacela porque, si no, se muere de hambre. Y cada día que sale el sol hay una gacela que corre para que no se la coma. Moraleja: Da igual que seas león que gacela, más vale que cuando salga el sol te pille corriendo. Éste es mi mensaje, más vale que corras.
Fuente: entrevista.