Conclusiones



Espacio para compartir el psicólogo que todos llevamos dentro.

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Mucho, poco, o nada


Hablando de tele = caja tonta… para qué nos pondrán programas que tratan sobre cosas que, en todo caso, sólo podría ver por la tele? lujos que nunca podré llegar a testar, es para soñar en época de crisis? O en cualquier época de mi vida, porque crisis, puede ser siempre, siempre y cuando no voy a llegar a vivir lo que me muestran. Quizás son programas que ven quienes sí se pueden permitir esos lujos, y será lo único que comparta con ellos: ver esas opciones de cómo gastar el dinero, el dinero que ellos tienen. Será porque no tengo esa cantidad de dinero, pero a mí me daría coraje gastármelo en determinadas cosas; más que nada porque pienso que no lo valen. Una cosa es pagar lo que cuestan las cosas, y otra es pagar por lo que quiere uno parecer que cuestas las cosas. Ahí está la diferencia entre pagar el precio, caro, que te ponen a las cosas, y el precio que quieres dar a entender que puedes pagar, caro. Es por lo caro que uno pagaría las cosas. Y eso es lo que me parece desorbitado. Pero bueno, por ahora, para mí, ese no es el problema. Yo pago algo caro porque no tengo más remedio que pagar, aunque me parezca caro: tengo que pagar piezas, mano de obra, etc etc, aunque me parezca caro. Y luego está quien paga lo caro porque quiere lo caro para parecer que lo puede pagar. Al fin y al cabo, sigue siendo intercambio, el trueque de toda la vida. Una vez tuve la oportunidad de soñar que vivía soñando, y me pedí en mi superhabitación de hotel un trozo de pastel de chocolate, y me lo sirvió un camarero con guantes blancos, y yo le devolví una sonrisa de pretty woman. Y esto fue nada más y nada menos que en Nueva York, y siendo muy jovencita. Imaginaos el sueño hecho realidad. Tuvo su gracia, y ahora es un recuerdo, que tiene su gracia contar, y pienso que una se podría acostumbrar. Y, claro, en el momento en el que eso se vuelve habitual, ya no tiene el encanto del momento soñado, que es lo que puedes contar. Si tuviera tanto dinero, seguro que no sería como soy. Un gran conocido rico, lo que hizo con su dinero es gastárselo a tutti plen, no le faltaba de nada para sus necesidades, creadas, caprichos y ocurrencias, pero invirtió dinero en aportar a la humanidad ese dinero que movía investigaciones y causas para tratar de avanzar en planes que contribuyeran a entender y descubrir razones, y eso siempre será de agradecer. Los ricos no siempre son detestables, por razón de envidia sana que no pasa nada por decir que uno también querría tener muuucho dinero y poder decidir, incluso decidir en arrimar el hombro a obras admirables. Además, ya se ha pensado en premiar a quien contribuye: se llama desgravar. Eso es genial. Premiar al generoso, es de ley. Incluso a quien quiere hacer la jugada de, con el dinero ganado sospechosamente, va y lo invierte en su propia fundación, que todo revierte en uno mismo, pero por lo menos contribuye a lo que hace falta en la sociedad. A mi eso, me hará gracia, pero vaya que tiene gracia, no? No sé si me he explicado: una empresa va y crea una “empresa” paralela llamada fundación, la cual desgrava porque ayuda a los pobrecitos de la sociedad, lo cual es de agradecer porque los pobrecitos existen, y el dinero ganado por esa empresa, ya está justificado y les revierte en que así pueden justificar sus ganancias o intereses bancarios. Si no pasa nada. A ver, lo que vaya escribiendo yo aquí en el blog, no pasa nada! Nunca pasa nada. Sólo es contar, contar sueños, contar en el insomnio, lo que va pasando por mi cabecita, cabecita contaminada por la vida, en todo caso, porque preferiría tener pajaritos, pero es que la vida, resuena y no se puede evitar: la vida está para escribirla, y yo estaré para ir contando lo que se me ocurre en horas de sueño, sueño que me quita la vida. Qué más da: el otro día oí que en la vida nadie ha llegado a nada.

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